
La tarta de queso es un postre que nunca defrauda. Su origen se remonta a los primeros Juegos Olímpicos en el lejano 776 AC. Se daba a comer a los atletas como ‘pastel proteico a base de queso’. Aunque parece que la receta era de un doctor griego, fueron los Romanos, quien tras la conquista de Grecia la difundieron por el territorio europeo. En su origen esta receta, poco se parecía a la actual tarta de queso.
Ingredientes:
Para la base necesitaremos…
Para el relleno…
Para la mermelada…
Elaboración:
1) Tritura las galletas hasta que queden hasta casi hacerlas polvo.
2) Incorpora la mantequilla derretida y remueve hasta que la mezcla quede arenosa.
3) Distribuye la mezcla en un molde y aplástala hasta que la mezcla quede bien compacta y reserva en la nevera.
4) Para preparar el relleno, comienza mezclando el queso crema con la nata líquida y bate hasta que queden bien mezclados.
5) Después, incorpora el azúcar poco a poco.
6) Cuando tengas la masa, incorpora los huevos uno a uno. No dejes de mezclar.
7) Finalmente, une el zumo de limón y la harina.
8) A este punto vierte la mezcla encima de la base de galletas que estaba enfriándose en la nevera.
9) Tapa la tarta con papel de aluminio y métela en el horno previamente precalentado a 190ºC durante 10 minutos a 190ºC. Pasado ese tiempo baja la temperatura a 90ºC y deja hornear otros 30 minutos.
10) Pasado los 40 minutos, apaga el horno y deja la tarta durante 3 horas con el calor residual.
11) Después de las tres horas, mete la tarta en el frigorífico hasta el día siguiente.
12) Para la mermelada, pon los arándanos en una cazuela con un poco de agua.
13) Deja hervir unos pocos minutos y vierte el azúcar sin dejar de remover.
14) Cuando la mermelada ya tenga la consistencia adecuada retírala del fuego y déjala enfriar
15) Cuando se enfrié del todo ya estará lista para usarla ¡espárcela encima de la tarta y ya está!
¡Ahora solo queda saborear esta rica tarta!