
Agua, harina, aceite: parece fácil, pero la masa de la pizza requiere un ritual que hay que seguir a la letra. Sigue los pasos de esta receta y el resultado estará garantizado.
Ingredientes:
Preparación:
1) El primer empasto se debe de hacer en un bol, mezclando juntos, harina, levadura y agua. Cuando conseguimos una masa homogénea, juntamos aceite y sal y seguimos amasando cuidadosamente.
2) A este punto ponemos nuestra masa en una tabla y seguimos amasando hasta que esta se vuelva lisa y no resulte pegajosa. Espolvoreamos un poco de harina de vez en cuando, teniendo cuidado de no pasarnos, porque podríamos falsear las proporciones y hacer una masa demasiado seca. Haremos reposar la masa en un bol untado de aceite y tapado con película transparente, en un lugar templado para la primera levitación; una sugerencia es calentar el horno a 50ºC, apagarlo y poner a levitar la masa en ello durante una hora.
3) Transcurrido ese tiempo, volver a amasar con cuidado para no añadir aire a la masa y teniendo cuidado de no presionar demasiado la masa. A este punto empieza la segunda levitación, que debe durar un mínimo de 15 a un máximo de 24 horas. Esta vez la levitación debe ocurrir en un lugar frio como la nevera, siempre dentro de un bol pringado de aceite y tapado con película transparente.
4) Ha llegado el momento de estirar la masa. Sacamos de la nevera la masa uno 15 minutos antes de empezar a trabajarla, ahora golpeamos suavemente con las puntas de los dedos la masa para darle forma. Esta operación debe ser rápida y poco enérgica: La masa no se debe nunca maltratar.
5) Una vez que la masa tiene la forma requerida, la pondremos encina de una bandeja de hornear untada con aceite, luego agregaremos encima tomate triturado, un poco de aceite y sal. Es importante precalentar el horno al máximo de su capacidad. Colocaremos la pizza en el nivel más bajo del horno, dejaremos hornear unos 12-15 minuto.
6) A este punto sacaremos la pizza del horno y solo ahora añadiremos la mozzarella picada y por encima de esta lo que queráis, jamón de York, anchoas, beicon, cebolla, pimientos asados, etc.. a vuestro gusto. Volvemos a introducir la pizza en el horno hasta que la mozzarella se disuelva y adquiera los bordes algo dorados. Es importante vigilar continuamente todo el proceso de horneado para no quemar la pizza y mandar al traste todo el trabajo hecho anteriormente.
Foto: shutterstock