
Esta es una receta clásica, que nos ha acompañado durante nuestra vida desde la niñez, nos la preparaban nuestras madres o nuestras abuelas, así que hemos decidido proponeos esta dulce receta.
Ingredientes:
Preparación:
1) Como primer paso funde el chocolate, puedes fundirlos de varias maneras, a mí me gusta utilizar el método baño-Maria que creo sea el más respetuoso en mantener inalteradas las propiedades del chocolate.
2) Una vez hecho déjalo enfriar un poco ante de utilizarlo, mientras tanto, aprovecha para hacer las natillas. Las puedes preparar de forma casera o utilizar un sobre que encontrarás en todo tipo de supermercados, si decides optar por el sobre, sigue las instrucciones que en él vienen para saber qué cantidades exactas de leche que tienes que usar.
3) Una vez hechas las natillas, agrega en el mismo cazo el chocolate y la mantequilla, remueve muy bien.
4) Casca dos huevos y separa las yemas de las claras. A continuación, añade las yemas a la mezcla de natillas, mantequilla y chocolate, remueve el todo muy bien hasta que consigas un compuesto uniforme.
5) Por otro lado, en un bol bate las claras hasta conseguir el punto de nieve, una vez conseguido agrega el compuesto anterior a las claras a punto de nieve, mezcla el todo con delicadeza para que no baje demasiado.
6) En otro bol vierte leche y adjunta azúcar, remueve hasta conseguir derretir el azúcar, esta mezcla las usarás para remojar las galletas, ten cuidado a no empaparlas mucho porque si está muy mojadas se irás rompiendo y eso no nos interesa.
7) Ha llegado el momento de colocar las galletas en el molde desmoldable, utiliza el molde según la forma de tus galletas, o sea, si tus galletas son redondas, usa un molde redondo. Si por el contrario tus galletas son cuadradas o rectangulares usa un molde de la misma forma.
8) Coloca las galletas remojadas en leche y azúcar recubriendo todo el fondo del molde, rellenando con trozos de estas los huecos que quedan.
9) Sobre las galletas coloca una capa del compuesto anteriormente preparado, expándelo uniformemente y procura que cubra bien todas las galletas. A continuación, coloca otra capa de galletas remojadas y por encima de estas, otra capa de compuesto, sigue así hasta rellenar el molde, ten en cuenta que la última capa debe de ser una capa de compuesto o de chocolate. Pon a reposar la tarta en la nevera durante 24horas para que cuaje.
¡Ahora solo toca esperar, desmoldar y saborear, para volver a recordar los sabores de antaño y revivir antiguas sensaciones!