
Hay quien se levanta de la mesa satisfecho y feliz, después de haber disfrutado de todos los sabores que nos regalan las papilas gustativas. Al principio se sabía que nuestras papilas gustativas podían identificar cuatro gustos: el salado, el dulce, el agrio y el amargo. A estos cuatros gustos se añadió un quinto el umami (sabroso).
Ahora un reciente estudio de la universidad de Washington University School of Medicine va y añade un sexto el sabor de la grasa, Los científicos americanos de hecho han llegado a descubrir un receptor químico en las papilas gustativas de la lengua, que reconoce las moléculas de la grasa. Pero una proteína, que varía de persona en persona y que se encarga de reconocer y metabolizar los lípidos, influencia su percepción, y si es insuficiente, hace que la grasa ingerida no sea nunca suficiente, contribuyendo así a la obesidad.
Así que, si ves pasear alguien gordo por la calle, piensa que a lo mejor no es su culpa, si no de esa maldita PROTEINA que inhibe el sexto sentido del gusto, “La Grasa”.