
Un poco de historia, en el siglo XV tenemos conciencia de la primera receta de pan de jengibre, pero la forma humana que se le da a las galletas resalen al siglo XVI, fue en la corte de Isabel I de Inglaterra, que solía regalar a sus invitados ingentes cantidades de galletas que la representaban.
Ingredientes: (Porciones: 8)
Preparación
Por primera cosa vamos a precalentar el horno a 190º. Forramos la base de una bandeja de horno con papel para hornear. En un bol, pasamos por el tamizador la harina, el jengibre y el bicarbonato. Agregamos la mantequilla en trocitos y amasamos, añadimos el azúcar y seguimos amasando. En otro bol, ponemos el huevo y la miel y batimos con una varilla asta mezclar todo muy bien, a continuación vertemos en la masa y amasamos con las manos hasta llegar a tener una masa de consistencia suave.
En la mesa de trabajo espolvoreamos un poco de harina (para que no se pegue al estirarla), la estiramos con un rodillo hasta llegar a un espesor de medio centímetro. A este punto si tienes las formas para recortar la masa empieza a crear tus galletas, o si no puedes hacer tus formas con la punta de un cuchillo o usar un vaso para hacerlas redondas. Cuando acabes de recortar las primeras galletas reutiliza la masa sobrante, vuelve a amasar y extiende otra vez con el rodillo y vuelve a recortar tus formas.
Repite estos paso hasta acabar la masa. Coloca tus galletas recortadas en la bandeja de horno encima del papel de hornear y decóralas con las pasas, los trocitos de chocolate, nueces u otros frutos secos. Una vez decoradas las galletas de jengibre las colocamos dentro del horno y dejamos hornear más o menos durante 15 minutos, hasta que se doren (Vigilad la cocción sin abrir la puerta del horno.). Al acabar dejamos enfriar y ya tenéis vuestras galletas de jengibre para disfrutarlas con vuestros amigos y familia.