Lo habrás oído multitud de veces, el ser madre lleva implícito adjetivos como responsabilidad, madurez, tiempo, voluntad. Es algo que no se enseña ni que se puede heredar, es algo fisiológico y natural que nos sucede en un momento determinado de nuestra vida, el famoso reloj biológico.
Pero, ¿realmente cómo puedo saber si estoy preparada?
Cuando adquirimos una madurez en varios ámbitos de la vida, (madurez personal, emocional , laboral..) seguramente aparezca en nosotras un deseo incontrolable formar una familia, y quizás sea el momento de perder ese miedo que muchas veces nos asalta. Pero estate tranquila, la vida nos ha demostrado a lo largo de siglos de maternidad, que una vez tengas tu hijo, él mismo te guiara en el proceso de ser una buena madre cada día.
Pero tienes que estar atenta a las propias señales que emite tu cuerpo, si ese deseo de ser madre a su vez está acompañado de un sentimiento de ansiedad, o frustración (diferentes del miedo) quizás debas darte un poco de tiempo y esperar a un momento de la vida que sea más adecuado. Ese temor quizás sean señales de que no estas aun suficientemente preparada para ser madre.

Prepararse para ser madre.
Si vas adelante, lo primero que debes hacer es prepararte emocionalmente, dado que ser madre encaja mejor con un acto de responsabilidad que con el de diversión, Esta responsabilidad durará siempre, ya que ser madre estará presente aunque tus hijos crezcan, maduren y formen su propia familia.
Planificación económica.
Aunque no haga falta que te recordemos que la llegada de un nuevo miembro a la familia supone un desembolso económico nuevo que hay que afrontar, si te podemos decir que esta clase de gastos te acompañaran a lo largo del crecimiento del bebe. Una planificación a largo plazo en la que tengas en cuenta los gastos de su educación, gastos médicos o incluso de la ropa que debe vestir será una ventaja respecto a subestimarlos.
Planificacion en pareja.
La decisión de ser madre, no debería ser solo tuya, comparte lo bueno y lo malo con tu pareja, esta ilusión debe ser compartida y ambos debéis participar de esta planificación. Estar convencidos de que ser padres es la mejor opción y podéis afrontar el reto de responsabilidad y alegría que supone la llegada del bebé.
No quieras correr en el proceso y tampoco dejes que nadie te diga que es el momento, debes sentirlo tú en primer lugar y compartirlo con la pareja cuando estés segura de tu decisión. Verás que la carga del pequeño entre dos, es menos carga, y las alegrías compartidas se multiplican.
Si sientes que no llega el momento y deseas vivir sola tu vida, no te agobies, es un sentimiento de lo más normal, lo importante es que estés segura y feliz con las decisiones que afrontas en tu día a día respecto al tema de la maternidad.

Cambios en tu vida.
Ten claro que tu vida cambiara, incluso en muchos aspectos te hará girar completamente de tu vida ya establecida, es un desafío, pero este desafío abre el camino de la aventura que está por llegar.
Pero que sea un desafío, y que plantee una vida distinta a la que estas acostumbrada no significa que sea algo imposible o lleve implícito adjetivos negativos, al revés, va a colmar de alegrías esos huecos que surgieron del deseo de maternidad.
Ten en cuenta que a partir de ahora, las necesidades que tenías van a cambiar tus prioridades, y las necesidades del pequeño se van a superponer a las tuyas.
Pierde tus miedos, pronto te darás cuenta de que esta aventura es una experiencia única y te va a hacer feliz, sacará cosas muy buenas de tu forma de ser y te proporcionará nuevas inquietudes y alegrías en tu día a día. Ser madre te hará sentir una pieza fundamental e tu familia y un sentimiento protector de esa nueva vida que necesitará todo de ti, y esta será sin duda la mejor aventura que tendrás jamás.
