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LA GRAN TRAICIÓN DE DAVID BUSTAMANTE A PAULA ECHEVARRÍA

Paula Echevarría es, ante todo, una chica ‘fitness’. Le gusta cuidar su cuerpo, mantener una dieta equilibrada y pasar algo de su tiempo libre ejercitándose en el gimnasio. Así lo cuenta ella misma a través de sus redes sociales, donde también muestra cómo comparte este hobby con su actual pareja, Miguel Torres.

Pero no es el único con el que Paula Echevarría ha pasado jornadas en el gimnasio, sino que también lo hacía con su anterior pareja, David Bustamante, aunque a este no parecía hacerle la misma ilusión que a la actriz. Quizás el deporte no era una de sus prioridades, mientras que para Paula era y es algo esencial.

Teniendo en cuenta este factor, puede entenderse que David Bustamante ha lanzado un dardo hacia la que fue su pareja, con estas declaraciones: “He encontrado un equilibrio perfecto entre el trabajo y mi vida personal y me gusta todo lo que hago, porque ya no hago nada que no me apetezca. Con Yana he aprendido a quererme como so. Me gustan las personas que me hacen ver que me quieren por lo que soy, como hombre, como persona…”.

Muchos de los seguidores de la actriz se lo han tomado como una pulla hacia ella, hacia su manera de ser, y desvelando que durante su relación no terminaba de encontrarse lo suficientemente cómodo con ella. El tiempo ha hecho que la tensión entre Echevarría y Bustamante sea cada vez mayor, aunque siguen teniendo algo en común: a su hija Daniela, de 10 años.

A pesar de eso, parece que su relación solo se basa en su hija, pues ya han vendido la casa familiar en la que tan buenos momentos pasaron. De 330 metros cuadrados, siete dormitorios, dos estancias de ocio, una sala de cine, cuatro baños y un jardín con piscina, el hogar que adquirieron a las afueras de Madrid ya es propiedad de otra persona. No han conseguido venderla hasta dos años después de su ruptura, pero ahora ya no hay nada material que les ate.

La casa fue bautizada como “El Cantábrico”, en homenaje a sus tierras natales, Asturias y Cantabria, y ya con eso se demuestra la cantidad de momentos bonitos que vivieron entre esas cuatro paredes. Pero por fin han roto ese último lazo que les unía, y ahora podrán mantener sus vidas por separado, sin ninguna carga material.

¡Esperamos que os vaya muy bien a los dos!

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