
Los seguidores del programa en redes sociales catalogaron la de ayer como “la noche de las emociones”, pues todo fue demasiado intenso. Noemí Salazar no pudo aguantar las lágrimas por su hijo, el Maestro Joao defendía a capa y espada su relación con Pol Badía, Mila Ximénez afirmaba no aguantar más en el encierro… ¡Todo fue absolutamente dramático!
Pero la audiencia también ha confirmado que, por esto mismo, ha sido una de las galas más aburridas de toda la historia de Gran Hermano. Nadie le dio demasiada importancia a la expulsión, realmente les era muy indiferente quien se fuera o quien se quedara, pero sí es verdad que hubo algún que otro momento de tensión que seguía enganchando a los espectadores.
Los nominados, en esta ocasión, han sido ‘El Cejas’, Pol Badía y Alba Carrillo. Estela Grande fue la jefa de la casa tras ganar la competición de la carrera de sacos, y decidió eliminar de la nominación al Maestro Joao e incorporar a la modelo Alba Carrillo. Adara se ha salvado de la expulsión y también de la nominación, demostrando nuevamente que es la absoluta favorita de un buen sector de la audiencia.
Esto deja la casa con un cierto ambiente de calma, pues ya se esperaba, pero Mila Ximénez parece no poder aguantar la presión: “Ya he llegado al tope, no aguanto esta tensión. He caído en picado y no sé si todo esto merece la pena”. Jorge Javier Vázquez, que la conoce bien, intentó animarla y ayudar a que le subiera el ánimo, pero no consiguieron más quedarse cuenta de que lo peor para Mila es despertarse en una casa llena de gente desconocida.
Aunque no todo es negativo, pues la llamada de su hija Alba parece que hizo que la periodista tuviera un momento de tranquilidad y armonía. En la conversación que pudieron tener, su hija le decía: “Disfruta lo que estás viviendo, todo lo de fuera está bien, esta experiencia es única en tu vida. No lo veas como algo tan difícil. Tienes que superar retos, pero hazlo con sentido del humor”.
La expulsión de Irene Junquera no sorprendió a nadie, ni siquiera a ella misma, pues al principio de la noche se la escuchaba diciendo: “No las tengo todas conmigo luchando contra Adara”. Y tenía razón. Ha sido una participante que no ha dado demasiado juego en la edición, y por eso el porcentaje mayoritario de votos para la expulsión iba para ella.
Tras todos los enfrentamientos de las semanas anteriores, el programa quiso compensar un poco a los concursantes regalándoles 100 segundos, cronometrados, de una conversación con sus familiares. Tal y como hemos comentado con anterioridad, Mila ha sido la más afectada, pero todos los concursantes se han emocionado muchísimo con esta pequeña dosis de realidad.
La noche ha terminado con la dura elección de quién sería el ‘mueble de la casa’, es decir, el participante que menos ha aportado esa semana. La audiencia ha decidido que fuera Noemí Salazar, por lo que deberá llevar un disfraz de caja en todas las galas y también una hora al día durante una semana. Al principio se lo ha tomado con un humor, pero finalmente la situación ha podido con ella.