
El argentino fue quien marcó los dos primeros goles, desde dentro del área y con un disparo lejano, con la zurda. Fue Meunier quien, ante un Madrid claramente derrotado, anotó el último tanto. El equipo blanco estaba desequilibrado, lo que lo hizo sucumbir contra su rival desde el comienzo del partido. Se pudo ver a un PSG orgulloso, creciéndose ante la ausencia de sus tres estrellas.
El Real Madrid, sin embargo, no estuvo siquiera cerca de marcar. Hubo algunos amagos, espejismos que harían creer que James o Bale podrían salvar la situación, pero solo fue una noche de pérdidas para este equipo. Incluso Zidane quiso dar un giro a su estrategia cambiando a James y Hazard por Jovic y Lucas, pero eso tampoco funcionó.
Y ante toda esta situación, claro estaba que Zidane y Sergio Ramos, como entrenador y capitán, tenían aún mucho trabajo por hacer. Ramos estuvo ausente durante el partido por molestias en el sóleo y porque habría de cumplir su último encuentro de sanción que llevaba arrastrando desde la temporada pasada.
Pero estar ausente en el campo de juego no significó que lo estuviera también en el vestuario. El central considera que el gran responsable de la derrota fue Eder Militao, el fichaje proveniente del Porto, porque considera que su arranque en este nuevo equipo ha sido decepcionante. Y, en este partido en particular, no llegó a los cruces, se le vio desubicado, desorientado lento y no fue capaz de superar el uno contra uno.
También apuntaba a las malas actuaciones de Courtois, Kroos, Benzema y Hazard, que no operaban con ninguna habilidad en este enfrentamiento. Sin embargo, se tiene en cuenta la actitud de Bale, jugador que estuvo destinado a abandonar el equipo, pero que fue el único que brilló contra el PSG.