02 de Diciembre 2019

Es común que durante la infancia, los niños tengan diferentes tipos de comportamientos como hiperactividad, impulsividad y/o falta de atención. Sin embargo, la duda recae en detectar cómo saber si el niño padece de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Según datos brindados por organismos mundiales, entre el 5 y el 7% de la población infantil en edad escolar (en promedio dos niños por aula) padece de este trastorno. De hecho, los varones son más hiperactivos que las mujeres.
¿Pero qué es el TDAH?. Se trata de un desorden biológico, ligado a la herencia que está originado por el disbalance en la producción de dos tipos de neurotransmisores: la dopamina y la noradrenalina. Estos compuestos son los responsables de que el niño realice diferentes acciones como prestar atención, controlar impulsos y desarrollar habilidades para la solución de problemas. Pero pese a su causa biológica, se identifican algunos factores externos que predisponen el desarrollo de este trastorno, como bajo peso al nacer, prematurez, exposición a metales pesados, tabaquismo en la mujer embarazada, etc.
Es importante saber que este trastorno es tratable y que su abordaje es multidisciplinario debido a que se adapta el programa a las necesidades del niño. Por esta razón, entre las alternativas terapéuticas del abordaje multimodal se pueden mencionar una psicoeducación, entrenamiento parental en actividades específicas, orientación a docentes, farmacoterapia (en los casos necesarios) y terapias cognitivas enfocadas en la inatención y la impulsividad. La aplicación de un tratamiento u otro depende tanto de la evolución del niño, como así también de la etapa que esté atravesando. Es decir, muchos niños pueden no necesitar tratamiento farmacológico o el mismo ser transitorio. Es importante tener en cuenta que la medicación es una parte del tratamiento pero no el único.
Los niños con TDAH son especialmente creativos, enérgicos, imaginativos, entusiastas, tenaces, curiosos, extrovertidos y compasivos. Cualidades que le permiten, a través de la instrumentación de mecanismos adecuados, superar todas las dificultades. Es en este contexto donde los padres cumplen un rol importante por ser participantes activos del tratamiento de sus hijos al ayudarlos a desenvolverse tanto en el espacio escolar como social, conocer y valorar las fortalezas de su hijo, estar atento a sus intereses/habilidades y propiciar el desarrollo de las mismas.