
Muchas condiciones juntas
La vida es un fenómeno increíble y raro en el Universo porque, para que exista, se requieren diversas condiciones muy específicas. Y la Tierra es el único lugar conocido hasta ahora por el hombre que contiene todas estas condiciones fundamentales.
A continuación se presentarán brevemente y más adelante serán examinadas en detalle:
• Temperaturas promedio alrededor de 15°C con pequeñas amplitudes térmicas;
• Existencia de agua en estado líquido;
• Presencia de atmósfera y campo magnético que protegen la superficie de la Tierra de algunos tipos nocivos de radiación solar;
• Gas oxígeno en abundancia en la atmósfera, entre otros.
Los otros planetas
Sólo en el Sistema Solar, además de la Tierra, existen otros 7 planetas, muchos planetas enanos y satélites naturales. En el Universo ya se han descubierto decenas de otros planetas, pero ninguno como la Tierra.
Para entender mejor nuestro planeta a continuación vamos a conocer sobre su formación, que tuvo lugar hace aproximadamente 4.500 millones de años, junto con la formación del Sol y de todo el Sistema Solar.
A partir de la materia en la órbita
El planeta Tierra comenzó a formarse en uno de los sectores del disco de partículas que restaron de la formación del Sol, a una distancia de aproximadamente 150 millones de kilómetros. La Tierra gira en la tercera órbita más interna del Sistema Solar, después de Mercurio y Venus.
En este punto, relativamente cerca de la influencia del Sol, los materiales predominantes eran las rocas y los metales. Estos son los principales componentes de nuestro planeta, debido a que los otros materiales presentes en la Tierra existen en proporciones muy pequeñas.
La acumulación de los materiales
En varios puntos la gravedad actuaba entre los cuerpos, haciendo que los pequeños se unieran a los más grandes, y en la órbita de la futura Tierra, varios cuerpos grandes podían estar acumulando materia simultáneamente.
A partir de determinado tamaño, estos cuerpos se convertían en los llamados “planetesimales”, con centenas de metros o incluso hasta 1 km de diámetro. Tardando millones de años para barrer su órbita, reunieron la materia y colisionaron entre sí hasta formar el planeta Tierra.
En el proceso de la creación se llevaron a cabo muchos impactos de grandes proporciones, transformado la energía cinética (de movimiento) en energía térmica (calor), resultando en el derretimiento de parte o de todo el protoplaneta.
Formación del sistema Tierra - Luna
Hoy en día se cree que la existencia de la Luna se debe al impacto de un protoplaneta que se llamaba Theia (tan grande como Marte) con la Tierra primitiva, por lo tanto, ella fue completamente fundida (pasando del estado sólido al líquido). Esto haría que la materia que componía nuestro planeta se dividiese por la densidad, formando así las capas muy bien estructuradas.
Además, este impacto y su energía resultante, explicarían la intensa actividad geotérmica interna de la Tierra, que también se debe a la radiación de los elementos, como el uranio, existentes en el centro del planeta. La Luna, entonces, sería la unión de todos los destrozos de este gran impacto que, inicialmente, habrían estado en suspensión, orbitando alrededor de la Tierra.
Superficie
Una de las partes más nuevas del planeta es su superficie, que en algunos lugares aún está siendo producida en la actualidad. Esto se debe al movimiento de los elementos fluidos en el interior del planeta, lo que puede resultar en cambios de materiales que cubren su superficie por los de su interior.
Otro elemento importante para la constante reconfiguración de la superficie terrestre es la meteorización. Esto corresponde a las fuerzas externas en la superficie, como los vientos, lluvias y cambios de temperatura, entre otros. La meteorización contribuye al desgaste del relieve terrestre, creando y modelando formas cada día.
Atmósfera
La atmósfera terrestre es la suma de todos los materiales en estado gaseoso que fueron reunidos por la gravedad de la Tierra durante su formación. Es relativamente pequeña si se compara a la atmósfera de los planetas gaseosos como Júpiter, pero al mismo tiempo es la más significativa entre las atmósferas de los planetas rocosos.
La atmósfera enfatiza la imagen de la Tierra cuando es vista desde el espacio, porque en muchas partes no vemos la superficie directamente y sin las nubes. Aunque nuestra atmósfera es transparente, las nubes son las únicas formaciones opacas, es decir, no dejan que pase la luz.
División interna de la Tierra
La distancia promedio de la superficie al centro de la Tierra es de 6370 kilómetros, un poco menos que la distancia en línea recta de Asunción a Miami, EUA.
Internamente el planeta no es homogéneo, tiene diversas capas. Esto sucede debido a las diferencias de los materiales, las presiones, las densidades y las temperaturas. En su interior, está compuesto, principalmente, por metales y rocas.
La Tierra es el planeta más denso del Sistema Solar. Básicamente, el interior de la Tierra está dividido en 3 partes: núcleo, manto y corteza.
Núcleo Interno
Esta es la parte central de nuestro planeta, compuesta de metales. Presenta una importante división entre la parte interna y la externa. En total el núcleo tiene un radio de 3480 km.
El
La temperatura en el núcleo interno puede alcanzar los 5.000°C, pero se encuentra en estado sólido, debido a las altísimas presiones a las que está sometido. Es la parte más densa del planeta, con aproximadamente 13 g/cm³. El núcleo interno varía de 6370 a 5150 km de profundidad, por lo tanto, tiene un radio de 1220 km.
Núcleo Externo
El
Manto
El
En las partes no sólidas del manto es donde se originan los movimientos que provocan los terremotos y los volcanes. El manto se extiende desde cerca de 40 km de la superficie, donde las temperaturas están alrededor de 100°C, hasta 5150 km de profundidad. Tiene 2850 km de extensión.
Corteza
La
. Sobre la corteza están los cuerpos de la hidrosfera (océanos, mares, lagos, ríos) y las bases de la atmósfera. Está compuesta por rocas más livianas que las del manto y puede ser de dos tipos: continental y oceánica.
La corteza continental es más liviana y voluminosa, por eso está por arriba del nivel del mar. Tiene espesores que varían de 30 a 100 km. Por otro lado, la corteza oceánica es más densa y pesada; por lo tanto, es delgada y está siempre por debajo de los océanos, formando su piso. Tiene un espesor promedio de 5 km. La corteza no es una capa única: ella presenta varias partes que se encajan perfectamente, que se llaman las placas tectónicas.
Relieve
Relieve es el nombre que se le dio a las formas existentes en la superficie de la Tierra. Debido a la gravedad, el planeta tiene una forma casi circular, pero la fuerza de gravedad no es suficiente para achatar toda la superficie y transformar el planeta en una esfera perfecta. Por lo tanto, la diferencia de densidad, la resistencia y los procesos existentes sobre la Tierra proporcionan uno u otro tipo de relieve, como montañas, colinas, valles, depresiones, sierras, litorales, etc.
Los lugares más altos de la superficie son las montañas y cuentan con 8 a 9 km de altura. El lugar más profundo es una fosa abisal con 11 km en el fondo del océano. Existen dos tipos de grandes fuerzas que actúan sobre la formación y transformación del relieve: las internas y las externas.
Fuerzas internas
El movimiento de los materiales hirvientes en el interior de la Tierra, llamado movimiento de convección, crea verdaderas corrientes ascendentes y descendentes de lava, que forcejean las placas tectónicas y provocan movimientos entre ellas. Esto puede causar terremotos.
Las fuerzas internas también provocan erupciones de volcanes. Por lo general, los lugares de mayor transformación del relieve están en los encuentros de las placas tectónicas, porque ahí es donde las fuerzas producen nuevos relieves, que pueden ser el resultado de un encuentro, alejamiento o desplazamiento de las placas.
Fuerzas externas
Estas fuerzas se refieren a todo tipo de materia o energía que actúa sobre la superficie de la Tierra desde afuera, es decir, proviene de la atmósfera o del espacio, como el calor del Sol. Actúan básicamente sobre las formas del relieve y también sobre la las moléculas de la superficie, conduciendo a la transformación, debilitamiento y también al desgaste.
En menor escala, también, existen los agentes biológicos que pueden producir transformaciones en los materiales de la superficie. Genéricamente las fuerzas externas se llaman meteorización, y uno de sus principales resultados es la formación del suelo, con materiales resultantes de la descomposición de las rocas.
Gases
Todos los materiales que, en la temperatura promedio de la superficie, permanecen en estado gaseoso contribuyeron a la formación de la atmósfera terrestre
. Nuestra atmósfera está compuesta por 78% de nitrógeno, 20% de oxígeno y el resto, por varios otros gases, como argón, dióxido de carbono, neón, helio, metano, criptón, hidrógeno, etc.
El estado gaseoso es cuando cada átomo o molécula de la materia se encuentra libre en suspensión, ocupando un gran volumen en el espacio, y puede estar sometido a diferentes presiones.
Presión
En los lugares más bajos de la superficie de la Tierra la atmósfera tiene mayor densidad, y por lo tanto, la presión es mayor, porque existe el peso de una columna mayor de gas. A medida que subimos el relieve o incluso volamos en la atmósfera, la presión va disminuyendo gradualmente, hasta llegar a un punto en el espacio en que es muy escasa o inexistente.
Capas de la atmósfera
•
•
•
•
•
Rotación
La Tierra tiene un movimiento propio alrededor de su eje, el movimiento de rotación. Este
El período de rotación de la Tierra es lo que conocemos como día, y tarda aproximadamente 24 horas para dar una vuelta completa. Algo muy importante sobre el eje de rotación de la Tierra es su inclinación en relación al Sol, que es de 23,5°. Esto significa que la línea del ecuador no está alineada con la luz del Sol, y esto tiene consecuencias en la Tierra, como la diferencia de insolación sobre la superficie.
Traslación
El movimiento de traslación no es más que el recorrido que la Tierra realiza en la
Día y noche
Apartir del movimiento de rotación, tenemos la exposición alternada de la Tierra a la radiación solar. La primera consecuencia visible de esto son los días y las noches. El día, además de arrojar luz sobre la Tierra, también produce calor, ya que casi todo el calor de la superficie es el resultado de la radiación que llega del Sol. Por lo tanto, el día es el período cuando el Sol calienta la Tierra. Durante la noche parte de este calor se pierde en el espacio, ya que el planeta es abierto y solo los gases de efecto invernadero o las formaciones atmosféricas, como las nubes, retienen el calor, como una gran manta.
Líneas imaginarias para la insolación
La Tierra no es un cilindro, es una esfera. Entonces, la duración del día y de la noche no es uniforme en todo el planeta. Esto se debe no sólo a la forma esférica de la Tierra, sino también, a la inclinación de su eje en relación al plano de su órbita. Esta inclinación es responsable tanto por las estaciones del año como por las variaciones en la duración del día y de la noche durante todo el año.
Para marcar las franjas y límites de la incidencia solar sobre la Tierra fueron creadas líneas imaginarias presentes en los mapas: la línea del ecuador, los trópicos y los círculos polares.
Ecuador, trópicos y círculos polares
La
Existen también dos trópicos, el de
Finalmente, existen los
Estaciones del año
Según la forma de la Tierra, su inclinación e incidencia solar, se generan las cuatro estaciones del año: verano, otoño, invierno y primavera, y estas se llevan a cabo alternadamente en los hemisferios sur y norte.
• El
• El
• El
• Y la
Este es un esquema genérico, porque hay lugares, como las regiones ecuatoriales, que no tienen estación fría, porque reciben una fuerte luz solar todo el año. Los dos momentos, el comienzo del verano y del invierno, en los hemisferios norte y sur se llaman solsticios. Los momentos intermediarios, el comienzo de la primavera y del otoño, son los equinoccios.
Los protectores solares naturales
La cantidad de radiación solar que llega a la Tierra podría ser letal. Sin embargo, existe un conjunto de defensas que impiden que la radiación llegue a su superficie.
La primera gran defensa es el campo magnético de la Tierra, que crea un gigantesco escudo que desvía gran parte del viento solar, cargado de partículas subatómicas capaces de bombardear la Tierra. Las auroras boreales son el resultado de la concentración de estas partículas próxima a los polos.
La segunda defensa es nuestra atmósfera, porque tiene la capacidad de reflejar, absorber y eliminar grandes cantidades de radiación solar, como la ultravioleta, extremadamente nociva para la vida.
Los movimientos de la Luna y su apariencia
La Luna es el único satélite natural de la Tierra y está a una distancia de aproximadamente 385.000 km. Así como la Tierra, la Luna tiene dos movimientos: el de rotación sobre su propio eje y el de revolución, que es su giro alrededor de la Tierra. Sin embargo, una peculiaridad de la Luna es que sus dos movimientos duran aproximadamente 28 días, lo que le permite mostrar siempre la misma cara hacia la Tierra. Dependiendo de la posición que la Luna ocupa, la vamos a ver iluminada por el Sol de forma diferenciada como consecuencia de la sombra proyectada por la Tierra.
Fases lunares
Por lo general, reconocemos cuatro momentos diferentes de la Luna:
• Luna nueva, cuando el Sol está detrás de la Luna. En ese momento, casi no podemos verla;
• Luna creciente, cuando uno de sus lados se ilumina, como máximo, hasta la mitad;
• Luna llena, cuando la cara de la Luna que vemos está totalmente iluminada por el Sol, que está detrás de nosotros y apuntado directamente a la parte de la Luna que vemos;
• Luna menguante, cuando parte de la Luna iluminada por el Sol empieza a disminuir, permaneciendo iluminada hasta la mitad, lo opuesto de la Luna creciente.
Estas fases duran aproximadamente 7 días cada una, y en la antigüedad, esto contribuyó a la división del tiempo en semanas.
Mareas
La Luna tiene una masa 81 veces menor que la de la Tierra y sólo un cuarto de su diámetro; sin embargo, aún así, crea una fuerza gravitacional razonable sobre la Tierra, y su principal indicio es la variación de las mareas.
La Luna atrae las aguas de la Tierra, provocando que aumenten su nivel en el punto más cercano a ella. Este proceso tiene una máxima expresión cuando el Sol y la Luna se alinean, y actúan juntos en la atracción de los mares, formando así las mareas altas.
Eclipse
Como la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está casi alineada a la órbita de la Tierra alrededor del Sol, hay ocasiones en que la Luna cruza el camino de la luz solar, creando así una sombra sobre la superficie de la Tierra. Esto se denomina eclipse solar.
También existe otro tipo de eclipse, el eclipse lunar. Se lleva a cabo cuando la Luna está detrás de la Tierra, condición que debería naturalmente ser de la Luna llena, porque su cara visible estaría totalmente iluminada por el Sol. Pero, eventualmente, la Tierra bloquea la luz del Sol, y así la Luna deja de ser iluminada y vista en el cielo. Es importante señalar que estos fenómenos son momentáneos, porque los cuerpos celestes involucrados están en movimiento.
Son muchos los que piensan que la luna afecta a las personas, e incluso existen culturas que basan su vida en el ciclo lunar. Estas creencias están muy relacionadas sobre todo con el período menstrual de las mujeres e incluso a la maternidad.
El creer que la luna afecta a las personas es porque se piensa que los objetos del espacio, como son los planetas y los satélites, producen unas frecuencias que afectan de manera no tangible a las personas. Al ser los humanos parte del cosmos, se cree que estamos vinculados a esa frecuencia y por tanto nos afecta de manea directa. Podemos catalogar la influencia de la luna en las personas según la fase en la que esté.
Durante la luna nueva, que es cuando está oculta en el cielo y dura de 2 a 3 días, se recomienda desintoxicar el organismo y purificar la mente. Puedes aprovechar este ciclo para cambiar los aspectos negativos de tu vida
Es el momento idóneo para dejar de fumar o suprimir lo que no te haga feliz. También se recomienda que te cortes el pelo durante esta fase si lo que quieres es que te crezca mucho más rápido, pero cuidado porque si te depilas también te crece más rápido.
Se trata de cuando la luna aparece como si fuese una sonrisa. Es la fase de crecimiento, vitalidad, prosperidad, por lo que es un buen momento para hacer algo de ejercicio, hablar con la gente y crear nuevos proyectos. También puedes aprovechar para hacer cosas que habitualmente no haces y salir de tu zona de confort.
Otro aspecto positivo en esta fase es que el cuerpo absorbe todo con mayor facilidad, con lo que puedes asimilar más rápidamente los nutrientes, pero también corres el riesgo de engordar con mayor facilidad.
Durante la luna llena, que como sabemos es cuando la luna está redonda formando un círculo, podemos notar que nuestro comportamiento sufre cambios mas bruscos e incluso puede que tengamos comportamientos inexplicables o irracionales. Podríamos decir que los sentimientos están a ‘flor de piel’ e incluso podemos tener alteraciones de sueño.
Además, el cuerpo retiene más líquidos y tiende a hincharse. Tampoco es aconsejable empezar dietas para perder peso porque puede que consigamos lo contrario. Esta fase nos puede afectar con dolores de cabeza. Pero no dura mucho tiempo, así que no hay que preocuparse.
En esta última fase, que es la de cuarto menguante, vemos desaparecer a la luna. Por tanto, se experimenta un mayor grado de madurez y puedes aprovechar este momento para reflexionar sobre la vida, valorar las decisiones importantes e incluso cambiar las cosas que no te hagan realmente feliz.
Respecto al cuerpo, se puede aprovechar para perder peso, eliminar líquidos y toxinas con mayor facilidad. Por tanto, se recomienda beber más agua, comenzar dietas, y deshacerte de todo lo que sobre.