
Las razas hipoalergénicas son las más indicadas para las personas con alergia a los gatos. Esto no quiere decir que no provoquen ninguna reacción, sino que producen una menor cantidad de las proteínas que te afectan, y podrás tolerarlas mucho mejor. Suelen ser aquellas razas de perros que no pierden pelo, no tienen o no producen caspa.
También podrás encontrar algunas otras razas, aunque menos indicadas, de gatos hipoalergénicos, como: el Cornish rex, el LaPerm y el siamés; entre algunas otras. Estos expulsan menos pelo que otras razas de gatos, aunque sí que generan la misma cantidad de la proteína Fel D1..

Es complicado poder prevenir una alergia, pues los factores que la provocan son muy diversos. Sin embargo, puedes llevar a cabo una serie de pasos dentro de tu propio hogar que podrían evitar que la alergia aparezca. Lo primero y más importante es pasar a diario la aspiradora, nunca barrer, porque la proteína que provoca la alergia se fija con mucha facilidad a la tela.
Intenta lavarte las manos con agua y jabón cada vez que lo acaricies, así evitarás el contacto directo con la proteína; además, te recomendamos que laves la funda de la cama al menos una vez a la semana y sacudas bien el colchón cada día. Por otro lado, un purificador de aire es un buen aparato que ayuda a mejorar la calidad del aire en los espacios cerrados.
Tampoco es recomendable que entre en tu cuarto o que juegues con el gato de forma efusiva, pues podría soltar más pelo de lo normal y esparcir la Del D1, aunque siempre es mejor mantenerlos bien cepillados para evitar todo ese exceso muerto que podría entrar en contacto con tu organismo. Asimismo, hay ciertos productos farmacéuticos que tienen un 60% de efectividad y que vitarán que los síntomas se agraven.

Lo principal es tener un diagnóstico acertado. Ve al médico y hazte una prueba de alergias en la piel para comprobar si, efectivamente, lo tuyo es una alergia a tu perro. A raíz de este paso deberás incorporar un tratamiento en tu día a día para controlarlo y, sobre todo, minimizar la exposición a los alérgenos de las mascotas.
Existen algunos medicamentos que mejoran los síntomas de la alergia, como los antihistamínicos, que reducen la producción de una hormona del sistema inmunitario que activa la reacción alérgica; los corticoides, que reducen la inflamación; y los descongestionantes, que reducen los tejidos inflamados y facilitan la respiración.
También puedes enfrentarte a otros tratamientos como la inmunoterapia, que se basa en la inyección de una serie de vacunas semanales, exponiéndote a dosis muy bajas del alérgeno y haciendo que tu sistema inmunológico se defienda mejor. O la irrigación nasal, que elimina las mucosidades espesas con una solución salina.