
Es importante, en primer lugar, que tu perro se acostumbre lo antes posible a una rutina de cepillado, por lo que será más sencillo si lo mantienes desde que es un cachorro. Para él será un hábito y lo tomará como un momento positivo para pasar más tiempo contigo, aunque no todos sienten el mismo placer por el cepillado.
El hecho de mantener una buena rutina es muy positivo por partida doble: por un lado, tu perro se acostumbrará a ello y, por otro, las mudas que puedan producirse no serán tan abundantes, y no tendrás siempre la casa llena de pelos de tu perro. Si lo cepillas, al menos, cada dos días, la suciedad que pueda haber en su piel también desaparecerá y no tendrá mal olor antes de tiempo.
También es muy recomendable a la hora de conocer la salud capilar de tu perro pues, si mantiene una higiene adecuada, podrás ver con mucha más antelación su tiene parásitos externos como pulgas o garrapatas.

Este punto depende, en gran medida, del tipo de pelo que tenga tu perro. Deberás comprar un cepillo adaptado a esto, pues hay diferentes tipos en función de si tienen pelo largo, corto, fino, duro, tupido o una piel especialmente delicada que necesite un cuidado más preciso. Te recomendamos que acudas al veterinario y le consultes qué tipo de cepillo le convendría más a la raza de tu perro.
Para llevar a cabo un cepillado correcto, debes comenzar por el lomo, seguir por la cabeza y el pecho y terminar por las patas. No te olvides de peinar a favor del pelo, pues eso favorecerá a la eliminación de los nudos. Ten mucho cuidado con esto: a los perros, como a ti, les duele que les tiren del pelo, así que deshaz los nudos con la mayor delicadeza posible para no dañar su piel. Hay zonas, además, con las que hay que tener un especial cuidado:

Una rutina que viene acompañada del cepillado es la del baño. Como hemos dicho anteriormente, si llevas a cabo una limpieza concienzuda del pelo de tu perro, podrás incluso alargar más el tiempo entre un baño y otro. No te obsesiones con bañarlo cada cortos espacios de tiempo: con hacerlo cada quince días es más que suficiente, pero intenta que nunca esté manchado o sucio.
Ten en cuenta, al igual que con los cepillos, que cada tipo de pelo necesita un champú especial que ayude a que su cuero cabelludo se mantenga hidratado, nutrido y libre de infecciones. Evita aquellos productos que incluyan compuestos químicos que sean perjudiciales para la piel de tu perro. Te recomendamos que uses productos que contengan avena, trigo o aceites naturales.
Por otro lado, para que tu perro tenga siempre un pelo saludable y brillante es necesario que consuma los nutrientes que ayudan a ello. Su comida debe estar equilibrada, comiendo proteínas, carbohidratos, grasas y antioxidantes que le ayuden a mantenerse sano y, por lo tanto, a lucir un pelo bonito y cuidado.