27 de Enero 2020

Una alimentación correcta durante la infancia, es importante, porque el organismo del niño se encuentra en crecimiento y formación, razones por lo que es más vulnerable ante cualquier problema nutricional.
Los problemas de desnutrición en los primeros ocho años de vida pueden traer consecuencias devastadoras y duraderas a corto plazo derivando en emergencias como también a largo plazo impidiendo el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo. Por ello es clave realizar un seguimiento adecuado y corregir hábitos en esta etapa.
- Hay que prestar especial atención al desayuno, que es la comida más importante del día. Es por eso que tendrá que ser lo más nutritivo posible (proteínas y fibras naturales) para dotar de energía a los niños.
- En el almuerzo y cena se sugiere elegir alimentos bajos en grasas saturadas y que contengan grasas Omega 3. Además, es recomendable reemplazar las galletas, chocolates, papas fritas, etc. que se suelen consumir a media mañana o a la tarde por colaciones más saludables como lácteos y frutas frescas.
- La alimentación global debe ser balanceada, conteniendo vitaminas, minerales, hidratos de carbono complejos y proteínas que proporcionarán un buen crecimiento, una óptima capacidad de aprendizaje y un correcto desarrollo psicomotor.
- La buena alimentación también reduce factores de riesgo que influyen en la aparición de algunas enfermedades como la obesidad, anemia, caries dental y problemas de aprendizaje escolar, enfermedades del corazón, presión arterial alta, diabetes y el cáncer, que en ocasiones tienen raíces que se remontan a una dieta infantil poco saludable.
- Una alimentación variada y saludable siempre va de la mano de la actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños realicen 1 hora diaria de algún tipo de actividad recreativa, ya sea andar en bicicleta, jugar en el parque, patinar, practicar natación, baile o fútbol. En este punto, el rol de los papás es clave para evitar el sedentarismo en sus hijos y motivarlos a que hagan deporte de forma divertida en lugar de pasar toda la tarde frente a una pantalla.
Una alimentación variada y saludable, siempre va de la mano de la actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños realicen 1 hora diaria de algún tipo de actividad recreativa ya sea andar en bicicleta, jugar en el parque, patinar, natación, baile o fútbol. Evite el sedentarismo en sus hijos y motívelos a que realicen deporte de forma divertida en lugar de pasar frente alguna pantalla toda la tarde.