
Sí, es totalmente compatible. Solo debes tener una serie de cuidados muy simples para evitar cualquier riesgo. Empecemos por el principio: ¿qué es la toxoplasmosis? Es una enfermedad producida por un parásito llamado “Toxolasma gondii”; y una vez la tienes y la superas ya no podrás volver a sufrirla nunca más.
Vive en humanos, muchas aves, cerdos, corderos, ratones y, en este caso, gatos. Sus síntomas son como los de una gripe, con lo cual, si alguna vez la has contraído, lo más probable es que no te dieras cuenta. La única forma de saber si tienes anticuerpos o no es con un análisis de sangre que te pedirá tu médico, pero es muy importante en las embarazadas, pues puede provocar malformaciones en el feto.
Los gatos pueden contraerla al ingerir carne cruda contaminada. Así que si das a tu felino ese tipo de alimentación, lo ideal es que la congeles antes de dársela. Otro dato importante es que, si tu gato llegara a infectarse, pasadas tres semanas serian inmunes como los humanos y ya no podrían contagiarte.
El contagio de gato a humano se produce a través de vía oral. Lo más prudente es que no te lleves las manos a la boca sin lavártelas después de recoger las heces de tu gato afectado. Tienes que saber que el parásito se encuentra en las heces y necesita al menos un día para ser infeccioso, por eso es muy importante limpiar su bandeja a diario, pues de esta manera evitas el riesgo.
Son muy sencillos: cocinar bien las carnes; lavar muy bien las verduras, más aun las que se van a consumir crudas; y ponerse guantes para realizar labores de jardinería o para cambiar la arena del gato. Es más, si puedes evitar hacerlo tú y tienes otra persona que pueda ayudarte en otra tarea, será aún menos preocupante.
También puedes dar a tu animal pienso, latas o comida cruda, pero antes congelada, y no dejar que salga al exterior a cazar sus presas. Con todos estos datos, si estás embarazada y tienes gatos, no los abandones, regales o los busques otro hogar… ¡Podéis seguir compartiendo vuestra vida juntos!