07 de Noviembre 2019

Seguro que alguna vez has escuchado que “las vitaminas engordan”. Esta afirmación no puede estar más lejos de la realidad. ¡Hoy te contamos todo lo que necesitas saber para que dejes de preocuparte!
Cada célula viva necesita vitaminas y minerales. Todos necesitamos una suficiente cantidad de vitaminas y minerales de forma regular para mantenernos sanos y para producir energía en el cuerpo. Idealmente, una dieta equilibrada y completa debe cubrir el conjunto de las necesidades de nutrientes. Sin embargo, se hace difícil obtener suficientes nutrientes de la dieta por sí sola.
Las pequeñas deficiencias de micronutrientes no son fácilmente identificables por el médico. Además, los síntomas a menudo no son atribuidos a la falta de nutrientes.
En general, la sensación de falta de energía se presenta de dos formas: físicamente (fatiga y debilidad, falta de bienestar, pérdida del apetito y el aumento de la susceptibilidad a las infecciones) y mentalmente (falta de agudeza mental e impacto en el estado de ánimo y el placer). Se recomienda la utilización de Supradyn para ayudar a recuperar los niveles de energía.
Seguramente tu preocupación se da cuando consumes suplementos vitamínicos, y no cuando tomas vitaminas dentro de tu dieta habitual. Si alguna vez has pedido vitaminas que “no engorden”, es porque no sabes que esto no puede ocurrir. Las vitaminas son nutrientes acalóricos, lo que quiere decir que no aportan energía a nuestro cuerpo.
También es posible que hayas escuchado que los suplementos vitamínicos “abren el apetito”. Lo que te abre el apetito no son las vitaminas en sí; lo que ocurre es que cuando te encuentras cansado (que puede ser por el déficit de vitaminas), es normal perderlo. Al recuperar ese déficit y encontrarte mejor, recuperas el apetito también.
Las vitaminas son micronutrientes esenciales en nuestra dieta. Se requieren determinadas cantidades diarias de éstas para prevenir la aparición de ciertas enfermedades. Por ejemplo, las vitaminas C (cítricos), E (aceite de oliva) y el ácido fólico (hígado, espinacas) previenen enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La vitamina D (pescado azul) previene la aparición de osteoporosis y las vitaminas B6 y B12 (carne, pescado azul) nos protegen ante enfermedades neuronales.
Alguna vez te habrán dicho: “tómate un suplemento vitamínico, mal no te hará”. En general, no debemos consumir vitaminas adicionales, a parte de las de la dieta, a no ser que tu médico o nutricionista te las recomiende por falta de alguna de ellas. El exceso vitamínico puede dar lugar a graves problemas. Por ejemplo, con el exceso de vitamina A podemos sentir fatiga, náuseas o dermatitis. El exceso de vitamina C, nos puede dar problemas digestivos y el exceso de vitamina B12 y ácido fólico puede traer consigo problemas de urticaria.
Si haces una alimentación variada y completa, como la que propone la Dieta Mediterránea, cubres las necesidades de vitaminas que tu organismo requiere. No hay ninguna necesidad de tomar suplementos.