
Es una conducta natural y normal del gato, todos lo hacen. Les sirve para eliminar la funda antigua de las uñas y dejarlas bien afiladas. Además, de esa manera dejan el marcaje, pues tienen unas glándulas sudoríparas en las almohadillas con las que avisan al resto de felinos. Es un marcaje visual y olfativo, libera estrés, y ayuda a que estiren toda su columna vertebral.
Escogen zonas estratégicas para ellos para limitar y marcar su territorio. Siempre es la misma zona, con lo cual las marcas cada vez se harán más visible. Lo cierto es que nuestros muebles pueden quedar en un estado lamentable, pero no lo hacen para molestarte… ¡Es puro instinto! Los gatos en libertad no tendrían estos problemas, pues utilizarían cualquier árbol si les gusta rascar en vertical, y cualquier otro tipo de superficie, como las piedras, si les gusta en horizontal.

¿Siendo esto tan natural e instintivo se puede evitar? Sí, puedes regañarle millones de veces pero, si no le ofreces más alternativas, seguirás con el mismo problema. Aquí tienes algunos consejos:
Los rascadores tienen que ser muy estables y más largos que tu gato, de modo que pueda estirarse bien en ellos, si le gusta rascar en vertical. Si tu gato es más de rascar alfombras o felpudos, también tienes rascadores horizontales donde se sentirán felices.

Si ya ha marcado el sofá, límpialo bien a fondo con productos enzimáticos, son los únicos que eliminan los marcajes olfativos; nada de lejía o amoniaco. Cúbrelo con alguna tela vieja que no le llame mucho la atención hasta que ya deje de “hacerse las uñas” en él. Coloca al lado del sofá el rascador previamente elegido, puedes añadirle hierba gatera o “catnip”, les encantan y será un aliciente para su nuevo rascador. Ten en cuenta que al principio puede que no le hagan mucho caso, pero deja que se acostumbre a él.
SSi el gato va al sofá a rascarse por costumbre, cámbialo al rascador. Poco a poco dejará el sofá y se dirigirá directamente al rascador. Cuando ya utilice el rascador, ve moviéndolo paulatinamente hasta el lugar elegido para él. Recuerda que los rascadores tienen que estar en un sito familiar y de paso, no vale arrinconarlos en una habitación por la que casi no pasen.