A lo largo de la historia, el hombre ha aprovechado las propiedades de la miel de abeja como alimento y medicamento. Aquí te montraremos algunos usos que puedes darle para explotar todas las ventajas de este producto al máximo. Para ello, es recomendable miel natural, la cual no ha sido pasteurizada ni sometida a ningún proceso, ya que las grandes industrias calientan la miel por encima de los 43° para evitar que se cristalice y esto hace que su calidad se reduzca en gran medida. En estos procesos, la miel pierde enzimas antioxidantes y otras propiedades como su acción antibiótica. Así que, es preferible que consumas productos de apicultores locales y, si no tienes esa posibilidad, compra miel que no esté muy tratada.

El color de la miel puede variar. Esto se debe a su origen florar y a las enzimas que cada especie de abejas le aportan. Pero no solo eso. Estos aspectos son determinantes para el sabor, la humedad, la consistencia, el tiempo de cristalización y otras características de este alimento.
Cada planta tiene distintas propiedades de glucosa, fructuosa, vitaminas, minerales y enzimas y, además, existen más de 20,000 especies diferentes de abejas que agregan otras enzimas al recolectar el néctar de las flores. Así que estas características, sobre todo el color, no son indicadores de la calidad de la miel ni de sus distintos procesos de elaboración.
Ahora que ya sabes que el color no determina la calidad, te invitamos a probar mieles de fuentes diferentes, ya sea por la procedencia de distintas flores o por las abejas que la han elaborado. Así, podrás deleitarte con sus distintos sabores y encontrarás tu miel favorita.

Por otro lado, la miel tiene múltiples propiedades. Es un “antibacteriano natural” y ayuda a estimular nuestro sistema inmunológico de forma natural. Esto se debe a su alta concentración de azúcar que elimina las bacterias a través de un proceso llamado Lisis Osmótica. Además, el pH de la miel es de 3.5, lo que ralentiza el crecimiento bacteriano.
También es un “antioxidante” muy poderoso, ya que frena la descomposición celular, protege las células de los radicales libres, combate las infecciones y ayuda en procesos inflamatorios. Por ello, incluir la miel en nuestra dieta te ayudara a mantener tu un estado de salud y sistema inmunológico fuerte. Te bastará con una cucharada de miel por la mañana para recibir todos sus beneficios.

En el mercado, la variedad de miel es parecida a las opciones de edulcorantes que puedes encontrar. Lo primero que debes de tener en cuenta es que la mayoría de edulcorantes son sintéticos y, por tanto, pueden ser perjudiales para tu salud. De entre toda esta diversidad de prodctos, la miel es la mejor opción puesto que es un “edulcorante natural”. Si eres deportista, es ideal ya que tiene un aporte enérgetico mayor que el azúcar.
Además, la miel tiene un poder endulzante mayor que el azúcar por lo que necesitarás menos cantidad para endulzar cualquier alimento. Por otro lado, te ayudará a mejorar tu digestión ya que es rica en fructo-oligosacáridos que actúan como laxante suave y mejoran el estreñimiento, acidez y producción de gases.
Gracias a sus propiedades antisépticas es maravillosa para curar las quemaduras producidas por el sol, las infecciones en heridas y las manchas en la cara. Esto se debe a que reduce la posibilidad de infecciones al aplicarse en tejido vivo de heridas poco profundas. Antes de aplicarla deberás limpiar bien la zona a tratar, secar a la perfección y aplicar la miel pura sin calentar para finalmente cubrir con una gasa médica.

Si sufres dolor de garganta o tos, la miel podría ser tu mejor aliada. Un té de limón endulzado con miel podrá aliviar los malestares generados por la tos. Dos cucharadas antes de dormir te ayudarán a tener menos ataques de tos por la noche y podrás dormir profundamente. Además, disminuirá el malestar y ardor en la garganta.