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50 AÑOS DESDE LA LLEGADA DE ISABEL PREYSLER A ESPAÑA: TODOS SUS SECRETOS

Dentro de unos escasos siete meses se cumplirán 50 años desde que Isabel Preysler llegó a España, y por este aniversario de plata hoy, en Trendly, queremos revelar algunos de los mayores secretos e incógnitas acerca de la vida de esta diva proveniente de Filipinas. Toda su historia está llena de entresijos, de idas y venidas y de vaivenes que no dejarán a nadie indiferente.

Ella ha afirmado, en alguna ocasión, que su deseo era quedarse en Filipinas. Su sueño era casarse, tener hijos y pasar los veranos en una isla paradisiaca, leyendo y disfrutando de la vida al máximo. Algo que todas las chicas de su edad y clase social anhelaban, pero a ella se le truncó el futuro.

Era algo que venía de sus raíces y de su educación, formaba parte de su vida, de lo que había visto desde que era pequeñita, sus costumbres y sus privilegios se unían en este sueño que compartía con, también, las demás mujeres de su familia. Era de una buena familia, pero su padre estaba constantemente cambiando de trabajo y su madre descendía de la nobleza indígena y sacaba adelante a la familia.

Isabel Preysler era, también de joven, una belleza como no se había visto. Era exótica y femenina, y fue en parte esa belleza la que encandiló a todo tipo de hombres poderosos. Su viaje a España fue obligado en cierto modo, y es que su padre quería que escapara del asombroso escándalo que la perseguía: su pareja, el millonario Juny Kalaw, le había sido infiel.

Viajó a España en busca de un nuevo futuro, de hacerse un nuevo nombre, de empezar de cero. En Madrid se quedó con sus familiares Tessy Arrastia, hermana de su madre; y el embajador Miguel Pérez Rubio, su marido. Era una pareja con una muy buena posición social, estrechamente relacionada con la alta sociedad.

Era un matrimonio que tenía unos lazos muy íntimos con la duquesa de alba y los marqueses de Villaverde. Estos últimos tenían una hija, Carmencita, e Isabel comenzó así sus relaciones con la nobleza haciéndose íntima amiga suya. Comenzó entonces a aparecer en las revistas y desfiles, apareciendo en todos los grandes eventos de la sociedad madrileña.

Y entonces conoció al que fue su primer marido: Julio Iglesias. A la vez que dejaba sus estudios en las irlandesas de la calle Velázquez, comenzaba su cursillo de secretaria, pues su posición social así lo requería. En esta época, entre una y otra de sus fiestas, fue a una donde le presentaron al cantante Julio Iglesias quien, por aquel entonces, había ganado el Festival de Benidorm.

A pesar de que ella no sentía gran amor por Julio, por algunos de sus comportamientos impropios, sí que comenzó a ir a conciertos con él, pasando incluso noches juntos en casa de sus amigos, momento en el que Preysler se quedó embarazada de su primer hijo. Él era gracioso y la quería mucho, pero ella realmente quería marcharse de España, vivir en Estados Unidos y criar allí a su hijo, aunque Julio no quería.

Finalmente se celebró la boda, un 29 de enero de 1971, en pleno invierno. Fue una boda por todo lo alto: 1.500 invitados y todas las grandes personalidades de la alta sociedad. El evento fue tan sonado, que incluso fotógrafos y los propios vecinos de la zona intentaban colarse en la boda. Hubo algunos fallos técnicos, como en cualquier boda que se precie, pero fue la mejor del año, aunque a Isabel se la veía triste.

Tuvieron un precioso viaje de novios a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y lo acompañó de gira. Ella siempre estaba positiva, sonriente, intentando ver el lado bueno a todo lo que sucedía a su alrededor. A pesar de todo, se vio en un parto completamente sola, pues Iglesias estaba en un concierto en Albacete.

Ella era ama de casa y madre de familia, teniendo dos hijos más. Cuidaba de su suegro, lo visitaba, lo consolaba en sus problemas matrimoniales y tenía siempre a su suegra en la mira para que todo estuviera en orden. Julio siempre estaba de gira, pero siempre se reunían en Navidades para ir juntos a Manila. Unas Navidades no lo hizo, y ella fue la diva y protagonista de todas las portadas.

Así nació la carrera de Isabel Preysler, y sin la necesidad de estar con un marido que, además, le era infiel. Cuando ella lo supo no dudó ni un segundo en dirigirse al aeropuerto y dejarlo, lo que hizo que Iglesias entrara en una enorme depresión, pero ya era demasiado tarde porque Isabel se había dado cuenta de su valía, y su vida en España iba a dar un giro de 180º.

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