![]()
Ella ha afirmado, en alguna ocasión, que su deseo era quedarse en Filipinas. Su sueño era casarse, tener hijos y pasar los veranos en una isla paradisiaca, leyendo y disfrutando de la vida al máximo. Algo que todas las chicas de su edad y clase social anhelaban, pero a ella se le truncó el futuro.
Era algo que venía de sus raíces y de su educación, formaba parte de su vida, de lo que había visto desde que era pequeñita, sus costumbres y sus privilegios se unían en este sueño que compartía con, también, las demás mujeres de su familia. Era de una buena familia, pero su padre estaba constantemente cambiando de trabajo y su madre descendía de la nobleza indígena y sacaba adelante a la familia.
Isabel Preysler era, también de joven, una belleza como no se había visto. Era exótica y femenina, y fue en parte esa belleza la que encandiló a todo tipo de hombres poderosos. Su viaje a España fue obligado en cierto modo, y es que su padre quería que escapara del asombroso escándalo que la perseguía: su pareja, el millonario Juny Kalaw, le había sido infiel.
Viajó a España en busca de un nuevo futuro, de hacerse un nuevo nombre, de empezar de cero. En Madrid se quedó con sus familiares Tessy Arrastia, hermana de su madre; y el embajador Miguel Pérez Rubio, su marido. Era una pareja con una muy buena posición social, estrechamente relacionada con la alta sociedad.
![]()
Era un matrimonio que tenía unos lazos muy íntimos con la duquesa de alba y los marqueses de Villaverde. Estos últimos tenían una hija, Carmencita, e Isabel comenzó así sus relaciones con la nobleza haciéndose íntima amiga suya. Comenzó entonces a aparecer en las revistas y desfiles, apareciendo en todos los grandes eventos de la sociedad madrileña.
Y entonces conoció al que fue su primer marido: Julio Iglesias. A la vez que dejaba sus estudios en las irlandesas de la calle Velázquez, comenzaba su cursillo de secretaria, pues su posición social así lo requería. En esta época, entre una y otra de sus fiestas, fue a una donde le presentaron al cantante Julio Iglesias quien, por aquel entonces, había ganado el Festival de Benidorm.
A pesar de que ella no sentía gran amor por Julio, por algunos de sus comportamientos impropios, sí que comenzó a ir a conciertos con él, pasando incluso noches juntos en casa de sus amigos, momento en el que Preysler se quedó embarazada de su primer hijo. Él era gracioso y la quería mucho, pero ella realmente quería marcharse de España, vivir en Estados Unidos y criar allí a su hijo, aunque Julio no quería.
Finalmente se celebró la boda, un 29 de enero de 1971, en pleno invierno. Fue una boda por todo lo alto: 1.500 invitados y todas las grandes personalidades de la alta sociedad. El evento fue tan sonado, que incluso fotógrafos y los propios vecinos de la zona intentaban colarse en la boda. Hubo algunos fallos técnicos, como en cualquier boda que se precie, pero fue la mejor del año, aunque a Isabel se la veía triste.

Tuvieron un precioso viaje de novios a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y lo acompañó de gira. Ella siempre estaba positiva, sonriente, intentando ver el lado bueno a todo lo que sucedía a su alrededor. A pesar de todo, se vio en un parto completamente sola, pues Iglesias estaba en un concierto en Albacete.
Ella era ama de casa y madre de familia, teniendo dos hijos más. Cuidaba de su suegro, lo visitaba, lo consolaba en sus problemas matrimoniales y tenía siempre a su suegra en la mira para que todo estuviera en orden. Julio siempre estaba de gira, pero siempre se reunían en Navidades para ir juntos a Manila. Unas Navidades no lo hizo, y ella fue la diva y protagonista de todas las portadas.
Así nació la carrera de Isabel Preysler, y sin la necesidad de estar con un marido que, además, le era infiel. Cuando ella lo supo no dudó ni un segundo en dirigirse al aeropuerto y dejarlo, lo que hizo que Iglesias entrara en una enorme depresión, pero ya era demasiado tarde porque Isabel se había dado cuenta de su valía, y su vida en España iba a dar un giro de 180º.