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Adapta tu rutina de belleza al cambio de estación. ¡Te enseñamos los trucos! 

Siempre que llega el invierno tenemos la “obligación” de cambiar el armario. Guardar los vestidos que tanto nos gustan y la ropa de baño para dar paso a los jerseys y los pantalones más gruesos. Pero si hacemos esto con nuestro armario, ¿por qué no hacerlo con nuestra rutina de belleza?

El cambio de estación también afecta a la forma en la que tenemos que cuidarnos e igual es algo que no estamos haciendo. Las condiciones externas varían por lo que tu piel se adapta a las necesidades del momento. Además del cambio de estación hay otros factores como el cambio de hora y las condiciones climáticas que también afectan a nuestro rostro. Ten en cuenta que ahora en invierno podremos disfrutar menos horas de la luz natural y, por lo tanto, haremos más uso de la luz artificial. Si no te habías planteado estas cuestiones a la hora de adaptar tu rutina de belleza, ¡es el momento!

 

El frío afecta al estado de nuestro cuerpo y esto no es un mito que circule por internet. El frío provoca fragilidad capilar, aumenta la sensibilidad de la piel o provoca la pérdida de agua en la córnea. ¿Ves? Igual que nos abrigamos en invierno para no pasar frío, tenemos que tener en cuenta que nuestra piel o nuestros ojos también sufren y hay que cuidarlos. Lo primero que tienes que hacer es conocer el estado de tu piel. De esta forma podrás adaptar tu rutina a tu tipo de piel y conseguir resultados efectivos. Es cierto que te estamos contando esto por el inicio del otoño, pero también tienes que adaptar la rutina de belleza cuando llegue el verano. La piel se adapta a las necesidades del momento y, por lo tanto, tu rutina de belleza también.

LA LUZ EN LA PIEL

Con la llegada del frío y el cambio horario, disfrutamos menos de la luz natural por lo que nuestra piel tiende a apagarse. Es por ello que una de las cosas que tienes que incluir en tu rutina de belleza es la vitamina C, el ácido azelaico y la vitamina B3. Estas suelen ser las recomendaciones de los expertos para ayudar a restaurar el equilibrio de la epidermis. Además, notarás mucha mejoría en la apariencia global de la piel ya que reduce las manchas oscuras y la inflamación.

LA BASE DE MAQUILLAJE

Este punto es muy importante y más ahora que tenemos la norma de la mascarilla obligatoria. Si quieres evitar la aparición del “maskné” (el acné provocado por el uso de la mascarilla) debes utilizar una base que tenga el mayor porcentaje de ingredientes naturales posibles y que no sea excesivamente grasa. Además, con el cambio de estación las pieles cambian y la tonalidad también. No dudes en cambiar de base de maquillaje que se adapte a tu color de piel de invierno. Si no quieres hacer este cambio tan drástico, puedes optar por mezclar dos bases de maquillaje para conseguir el tono deseado. Un truco para poder elegir bien el tono de la base de maquillaje es probarlo directamente en el rostro ya que lo común es hacerlo en la mano y no siempre coincide con tu tono de la cara. ¡Por cierto! Además del tono de la base, existen los subtonos rosados, dorados o neutros. El rosado es para pieles que tardan más tiempo en coger color; el dorado, es para aquellas pieles que son dadas a broncearse de manera más rápida y el neutro es el que más se adapta a todo tipo de pieles.

 

EL CUIDADO DEL PELO

No es un mito que con la llegada del otoño se caiga más el pelo. La naturaleza es sabia y se deshace del pelo que ha sufrido más durante el verano. Es por ello, que adaptar los productos capilares a la estación en la que estés es muy importante. Existen productos especializados en la caída del pelo y en los cambios de temperatura. ¡No dudes en utilizarlos! Lo que sí podría considerarse un mito es que hay que cortar el pelo cuando acaba el verano. ¡Error! El pelo hay que sanearlo de forma rutinaria independientemente de la estación en la que te encuentres.

 

 

EL FILTRO SOLAR

Aunque siempre tendemos a protegernos del sol en verano, hay que recordar que en invierno es también importante. La radiación de los rayos UVA sigue llegando a nuestra piel y, por lo tanto, hay que seguirle protegiéndola.

 

De momento ya tienes una serie de trucos que puedes aplicar para tu cambio de rutina. Recuerda que tienes que la piel se adapta a cada estación del año y, por lo tanto, tú también te tienes que adaptar a sus necesidades.

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