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A la hora de abordar este último tema, del que han hablado más de veinte minutos al final de la entrevista, Fran no ha querido preguntarle nada en concreto a Cayetano, “No te voy a preguntar” le decía. A lo que este respondía: “Me parece muy bien que no me preguntes porque no hay nada que tú no sepas, yo ya sabes que no entro en esas cosas” reafirmaba.
Fran justificaba que en plató el único que opinaba del tema iba a ser el abogado de los hermanos, Joaquín Moeckel, que tiene como objetivo recuperar los enseres de Paquirri que les pertenecen a sus hijos, y no a Isabel Pantoja. “El tema de la herencia para nosotros es un tema muy delicado y doloroso. Hemos mantenido un discurso y, como dice mi abogado, los delitos pueden prescribir, pero la maldad no. El hecho es que las cosas están en un sitio y no en manos de quien las tiene que tener” contaba. “¿De qué vale privar a un chaval cuya ilusión es torear con algo de su padre?” añadía Fran.
Antes de hablar de la herencia, los hermanos han intercambiado opiniones sobre cómo está afectando esta pandemia mundial al mundo del toro. “La situación del toro se ha visto muy afectada, como sabes, y la verdad es que estamos en un momento crítico, ya no solo por la situación sanitaria sino también por la situación política en la que nos vemos ignorados y desplazados” declaraba Cayetano.
“La retirada ya va tocando porque ya tengo una edad. Tú te retiraste con 43, con mi edad ahora. Cada vez está más cerca. Lo que pasa que por un lado piensas que va llegando el momento, pero por otro, cuesta. Yo no era partícipe de que toreásemos los dos juntos. Me hacía ilusión y es bonito, pero por otro lado lo pasaba muy mal y me sacaba un poco. Cuando hacíamos el paseíllo siempre te miraba, se me hacía raro…”
En la mayor parte de la entrevista hablaron sobre el recuerdo que tienen sobre su padre, que falleció en 1984. “Me acuerdo de que yo colgué una foto con papá toreando. El toro no es solo una profesión, es una forma de vivir, de afrontar los miedos, la adversidad… Yo pasé mucho miedo, pero decidí torerar. Cuando toreaba conmigo, papá me cogía a hombros muchas veces y ahí me sentía más seguro, más picador que torero” contaba Cayetano.

A raíz de esto último, recordaron también el polémico momento en el que Fran toreó con su hija en brazos, que fue muy criticado por muchos al considerar esa acción como temeraria. Recordaban también a su madre, Carmina Ordóñez, a quien no le hacía mucha gracia la navidad. “Te acuerdas de lo que decía mamá? No le gustaban nada las navidades. Siempre decía: ´qué ganas tengo de que lleguen para odiarlas´” contaba Fran mientras se reían.
“Papá recuerdo que se vistió una vez de Papá Noel. Tengo recuerdos de Cantora preciosos. Con papá jugando al ´un, dos, tres´. Luego hay navidades que mejor ni recordar. Al final, cuando te falta tanta gente… Hay 24 de diciembre que he pasado solo o contigo también y dos personas más. No soy muy navideño”. Además, bromeó con los motes por los que les apodaba su padre cuando eran pequeños: “A mí me llamaba Bolita porque yo era el gordito y a ti Picúo por delgado. Ahora creo que sería al revés”.
Los Rivera Ordoñez estuvieron de acuerdo en que no querrían que sus hijos continuaran sus pasos, pero que les inculcarían los mismos valores del toro. “Quiero que aprenda lo que es, que lo respete y sepa lo que significa para su familia, pero no me gustaría nada que lo fuese” explicaba Cayetano.
No dudaron en criticar a la prensa, que según ellos no respeta su privacidad e intimidad desde que eran muy pequeños. “Tuvimos que irnos de Sevilla cuando murió papá por el acoso mediático que sufrimos. Mamá decidió que en Madrid estaríamos mejor. Eso son cosas que te condicionan la vida…” contaba Cayetano.
Hablaron también de su hermano Kiko, a quien dejaron en muy buen lugar. Ambos se alegraban del contrato musical que acaba de firmar el Dj, y bromearon sobre la posibilidad de que Kiko hubiera heredado la pasión por los toros. Cayetano le contó una anécdota que le ocurrió con su hermano. “Fíjate que una vez fuimos a verte torear, estaba yo en el callejón, con él. Le iba contando un poco y me dijo: ´¿Aquel qué es lo que tiene que hacer?´ y le expliqué que lo que hacía era abrir la puerta para que saliese el toro, a lo que me respondió: ´¿Y cuanto cobra?´”, contaba Cayetano entre risas.