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En los últimos años, y sobretodo estos últimos meses, la vida social de Isabel Preysler ha dado un completo giro. Eso sí, conservando su elegancia y brillo, pero con un cambio de temática social. Isabel deja atrás sus noches de lujo con vino y rosas y se aficiona al mundo de la cultura, teniendo más presencia mediática de la que ya tenía.
Desde hace medio año, la cultura ha impulsado las salidas de la socialité, algo que no había pasado antes y que empezó con el inicio de su relación sentimental con el escritor y premio Nobel Mario Vargas Llosa, quien ha influido en esta nueva afición de Isabel Preysler.
Si hacemos un repaso de los últimos actos en los que ha aparecido Isabel, podemos ver cómo de cierto es este cambio de rutina social. Recordemos cuando Isabel y su pareja acudían al estreno de “La Flauta Mágica” de Mozart en el Teatro Real poco antes del confinamiento. Con la llegada del coronavirus Isabel se encerraba en su lujosa vivienda en Puerta de Hierro y terminaba este confinamiento con unas vacaciones en Marbella de lo más lujosas.
En su vuelta a la capital, la madre de Tamara Falcó retomaba sus apariciones culturales, acudiendo en septiembre acompañada del escritor a la exposición de Pintura Botero: “60 años de pintura”, en la que se mostraban las siete décadas de recorrido del artista colombiano.
Tan sólo dos días después, Isabel Preysler acudía a la Inauguración de la Nueva temporada del Teatro Real, siempre acompañada de su pareja y vestida con un diseño de lo más llamativo y elegante. Días después, en octubre, acudía a otra cita importante, a apoyar a Mario Vargas Llosa en la Apertura del Curso 2020-2021 de las Reales Academias del Instituto de España, donde Mario recordó al novelista Benito Pérez Galdós en el centenario de su muerte.
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Al día siguiente, Isabel llegaba acompañada de Mario al Instituto Cervantes, donde el escritor de 84 años recibía un homenaje por parte de sus compañeros. En el mes de noviembre la pareja también disfrutaba del estreno de la Opera Rusalka del compositor checoslovaco Antonín Dvorák, y más tarde acudía a la celebración de la entrega de los Premios Eñe en Madrid, acompañada también de la hija de Mario Vargas Llosa, Morgana, y su exmujer Patricia Llosa, en unos galardones que han pasado a ser uno de los eventos literarios de Madrid desde hace más de diez años.
El último momento en el que pudimos ver a la elegante pareja fue el 18 de diciembre, acudiendo a ver la ópera de Don Giovanni. Última aparición de este año en un acto cultural donde Isabel Preysler ha mostrado su gusto por estos actos, cambiando además la imagen de frívola que muchos tenían sobre ella.
Por otro lado, Isabel Preysler y su hija, Tamara Falcó, han vuelto a ocupar la portada de la revista ¡Hola!, felicitándonos las navidades desde su casa. Un reportaje en el que Isabel asegura que Tamara es “la alegría de la casa”, y que además es “muy lista y sabe desenvolverse muy bien en la vida”.
También recordaba que su hija ha pasado un año duro, con la pérdida de su padre, Carlos Falcó, nada más empezar la pandemia, la muerte repentina del marido de su hermana Xandra, y el fallecimiento de su tío Fernando, marqués de Cubas, en octubre. Un dolor que Tamara ha aliviado con sus creencias religiosas y su familia, y no olvidemos a su nuevo amor, Íñigo Onieva, un diseñador de coches que pertenecía a su grupo de amigos.
Por su parte, Tamara dedicaba un recuerdo a el marqués de Griñón, de quien ha heredado el título nobiliario. “Mi recuerdo más bonito en estas fechas junto a él son sus palabras antes de cada brindis” decía sobre su padre. Además, aseguraba que su madre “es un pilar fundamental” en su vida.