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"Isabel Pantoja es lo peor que me ha pasado en la vida, antes y después de entrar en ella. Ella es la rama que ha traído todas esas ramificaciones en mi vida. Desconozco si es gafe, pero a mí no me ha traído muy buena suerte", ha asegurado. Mayte considera que la relación y la disputa entre Isabel y su hijo Kiko no solo está siendo mala, sino que usa un calificativo peor: horrorosa.
Zaldívar es la exmujer de Julián Muñoz, y su historia comienza exactamente con este punto en común. Ella sospechaba de Isabel porque, tras una cena entre los tres, pudo ver que existía una cierta complicidad entre ambos. "Noté una risa tonta. Ya en esa cena llevaban liados un tiempo. No puedo decir que me robó a mi marido, pero sí que me robó mi vida y a mi familia.”
Dos décadas después, y a pesar de todo lo que sucediese, Mayte ha podido retomar el contacto con su exmarido, Julián Muñoz. Ella ya lo ha perdonado, cada uno hace su vida y, aunque ya no le guarda ningún rencor, afirma: “Él es el padre de mis hijas pero no hay nada más. Cenamos juntos en Nochebuena, y le noté muy escacharrado.”
Con respecto a su paso por la cárcel, Mayte asegura que intentó llevarlo con la mayor naturalidad posible y, dentro de lo que podía, hablar con la mayor cantidad de gente posible, socializar y hacer varios cursos para aprovechar su tiempo dentro de prisión. “Me ahogaba en prisión, acercaba la cara a los barrotes y cogía aire. Era durísimo pensar cómo lo estarían pasando con sus dos padres en prisión.”, aseguraba.
"Pagué toda la condena personalmente, dos años y medio. Nunca te puedes acostumbrar a vivir en la cárcel, pero aprendí a vivir en ella el tiempo que me tocaba. A mí fueron a verme mis nietos a la cárcel, la realidad no hay que ocultarla. Tuve la suerte de tener muy buena gente alrededor, al principio había personas que no me tragaban y a los dos días ya jugábamos al parchís juntas. Allí, fui a todos los cursos, hablaba con psicólogos, los médicos…”
Y en relación a la historia entre Julián Muñoz e Isabel Pantoja, Zaldívar no estaba del todo equivocada. Isabel y Julián estuvieron juntos de Sanlucár de Barrameda en 2003 haciendo el camino de San José. Ellos negaron durante meses que hubiera una relación entre ellos, pero los rumores comenzaron a crecer cuando se conoció que la cantante estaba negociando con el alcalde de Marbella ser imagen de la ciudad.
Este romance secreto les pasó mucha factura a ambas mujeres, pues ambas acabarían en la cárcel por blanqueo de capitales. En 2009 se descubrió que no solo Isabel Pantoja fue beneficiaria de este dinero corrupto, sino que Mayte también recibió mucho dinero de él tras el divorcio. Ambas fueron condenadas por esta “Operación Malaya”, que no solo descubrió el blanqueo de capitales, sino la relación de Julián Muñoz e Isabel Pantoja.

Durante el juicio que las condenaría, la tonadillera tuvo que jurar ante la ley aquello que había intentado desmentir durante tanto tiempo: había tenido un romance y una relación amorosa con Julián Muñoz mientras este seguía casado con Mayte Zaldívar. Así, él también se atrevió a contar, con un poco menos de intimidad, cómo fueron los encontronazos que tuvo con la tonadillera.
Así, en su libro “Julián Muñoz, la cruda verdad”, explica cómo se sintió en ese romance e, incluso, que llegó a enamorarse perdidamente de Isabel Pantoja. El capítulo se llamó “Se me enamora el alma”, y narra la noche previa a la romería de la candelaria, donde la pasión se desató en un hotel de Sanlúcar de Barrameda.
La tarde previa al camino nos juntamos todos los amigos en Sanlúcar....cenamos juntos y estábamos la mayoría en el mismo hotel. Isabel estaba con una amiga en la habitación y yo compartía la mía con mi amigo Manolo Calle. Ya cuando todo el mundo se retiró a descansar, yo fui a la habitación de Isabel, a darle las buenas noches. Su amiga se salió discretamente”.
“Fue, la verdad, un encuentro muy tierno, muy dulce, muy sensual, Teníamos ganas, muchas, de estar juntos y hasta entonces sólo habíamos hablado. Llegó el momento de vernos en la intimidad. Los dos solos. Fue muy bonito. Como personas adultas que éramos no fue un encuentro loco, sino algo muy dulce, tierno, maravilloso, recreándonos el uno en el otro. Había una carga erótico-sentimental, independientemente de que nos teníamos muchas ganas y había también su carga erótica, mucha atracción física”.
La atracción era tal que, a partir de ese día, los enamorados no podían esconder lo que sentían ante los demás, pero tampoco lo evitaban demasiado. En su libro afirma que no lo expresaban más porque, al ir con más gente, no era el momento ni el lugar para dar más rienda suelta a este amor. Cuando acabó ese viaje, ella se quedó en Fuengirola y él volvió a Marbella. Asegura que fue difícil para él la separación, y que buscaban cómo encontrarse de forma más íntima.
El político asegura que no se arrepiente de nada de lo que hizo por Isabel Pantoja, porque se enloqueció por ella y era capaz de dejarlo todo, porque estaba realmente ciego. “Empezamos con el tonteo, a jugar con fuego, hasta que eso se convirtió en algo más y me dije que quería estar con esta mujer. Perdí la cabeza por ella. No sé si estaba enamorado, pero estaba encoñadito por ella”, asegura en su libro.