05 de Septiembre 2022

Mucha gente piensa en el sueño como si fuera un depósito de gasolina.
Por ejemplo, de lunes a viernes, entre el trabajo y otras obligaciones, te faltan dos horas de sueño cada día. Así que cuando llega el fin de semana, haces acopio de sueño el sábado y el domingo, y duermes 10 horas seguidas los dos días.
¿Sabías que, en general, la mayoría de los adultos sanos necesitan de siete a nueve horas de sueño cada noche? Pero estas cuentas no sirven para todos. Hay algunas personas que son capaces de trabajar y vivir con normalidad, sin somnolencia, después de tan solo seis horas de sueño. Otros no pueden rendir al máximo a menos que hayan dormido diez horas. ¿En qué grupo encajas tú?
Puede incluso que aproveches el fin de semana para pasar la noche de fiesta hasta el amanecer. El sábado te levantas a mediodía, pero en realidad tienes un déficit adicional de cuatro horas. Pasas el día como un personaje de The Walking Dead, y de sábado a domingo duermes 10 horas, intentando recuperarte. Esto no funciona.
Haz cuentas. Aunque duermas cuatro horas adicionales el fin de semana, no compensas las 10 horas que has perdido de lunes a viernes. Y dormir diez horas de sábado a domingo tampoco compensa por las cuatro que perdiste el viernes. En total te faltan de seis a ocho horas cada una semana. Es casi como pasar una noche en blanco.
Esto es lo que se conoce como deuda de sueño. La diferencia entre las horas que deberías dormir, y las que de verdad duermes.
Se denomina así la diferencia entre las horas que pasamos durmiendo y las que deberíamos dormir para estar en forma. Según el psiquiatra William C. Dement, fundador de la Clínica del Sueño de la Universidad de Stanford, los minutos que día a día arrancamos al descanso para aprovechar más las jornadas acaban acumulándose, lo que afecta a la visión y a la memoria. A largo plazo, también facilita el desarrollo de obesidad y males cardiacos?.
Aunque los expertos recomiendan que se duerma ocho horas diarias, algunas personas requieren diez y otras sólo seis. Eso sí, si le concedemos al organismo más horas de sueño durante un tiempo, este se reajustará naturalmente para dormir las necesarias.