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Kiko se calma, pero su madre se agobia

Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja, parece hacer conseguido ese punto de tranquilidad después de todas estas semanas de agobios. Sabe que, con el conflicto que aún está activo con su madre, cruzó algunas líneas que quizá nunca debía haber sobrepasado pues, al fin y al cabo, es su madre. Si bien es cierto mantiene su enfado por el castigo de silencio que le ha dado su madre, el entorno del DJ afirma que la echa mucho de menos.

Lo que dicen los que más le quieren es que teme que el tiempo haga añicos su relación, y que esa distancia que tienen ahora mismo impida que, en un futuro, puedan reconciliarse. Sin embargo, Kiko parece estar seguro de que no quiere caer de nuevo en la misma red de antes, y que quiere esperar a ver si su madre, por fin, da el brazo a torcer, aunque parece que eso no va a suceder.

No solo no parece que vaya a ceder, sino que incluye dentro de su castigo a cualquiera que le pida que piense dos veces lo que está haciendo y valore si la actitud que está tomando es la adecuada. Todo el que le aconseja que intente llegar a un acuerdo con su hijo, sale también escaldado en este conflicto que parece no tener fin.

Debe estar muy dolida, pues es la única explicación racional a la actitud que está tomando. Está tratando mal a todos aquellos que la quieren incondicionalmente, y es algo absolutamente incomprensible. Y eso no solo hace mella en ella, sino también en su familia, como en su nieta, la hija de Kiko Rivera. Los hijos del DJ, según él mismo ha confesado, comienzan a preguntar por su abuela y él no sabe bien qué responder.

"Mi hija Ana, que tiene cinco años, me dijo algo que hicieron que se me cayeran las lágrimas. Mi hija me dijo: 'Papá, ¿por qué no llamas a la abuela?'. No supe qué decir. ¿Qué le digo? ¿Qué le dices a una niña de cinco años? No pude decirle nada”, tuvo que confesar el DJ durante la charla de su programa junto a Jorge Javier Vázquez.

La pregunta vino tras un vídeo de la cantante que la niña bio en YouTube, y es que esta pregunta fue el detonante para que Kiko pidiese a su mujer, Irene Rosales, que se pusiera en contacto con Isabel Pantoja. Le dije: 'Irene, por favor, llama a la abuela, para que vea a su nieta que está preguntando por ella". Él, a pesar de no estar pasando ni de lejos por su mejor momento, intenta sobre todas las cosas que sea algo que no afecte a sus hijas.

"Soy fuerte de mente, más que nada lo hago por ellos, mi mujer está muy mal, no está recuperada de la muerte de sus padres, y por mis hijas, que no tienen que ver a su padre encerrado en el cuarto llorando. Y al ver que la otra parte no quiere solucionarlo, pues poco a poco el cuerpo se va acostumbrando. Cuesta, pero me estoy acostumbrado”, ha asegurado.

"Le he dado el tiempo a mi madre para que me llame o que llame a los abogados y que frene esto. Siempre me he sentido el punto de unión, organizaba barbacoas, fines de años… me inventaba historias para reunirnos… ¿Ahora que me he ido qué va a pasar? Yo ponía de mi parte, aunque en muchas ocasiones me hiciesen sentir mal, era mi familia… pero cuando conozco a mi mujer me doy cuenta de que el concepto de familia que tengo no es el mejor", sentenció.

A pesar de esta malísima relación con su madre, Kiko asegura que, con sus hermanos, Francisco y Cayetano Rivera, se lleva de maravilla. Además, ha conseguido reconciliarse con su hermana Isa y con su prima Anabel, y se siente muy afortunado de la familia que está formando con sus dos hijas. Ha reconocido que siente pena por su madre, porque está sola, pero que es imposible acercarse a ella.

A pesar de este duro conflicto que aún tienen madre e hijo, Kiko no quiere evitar que su madre haga el papel que le corresponde con sus hijas: el de abuela. "Mis hijos no se merecen quedarse sin abuela. No tengo ningún problema en que vayan a visitarla. De hecho, cuando me preguntan por ella y la ven les digo 'mira la abuela qué guapa'. Se están haciendo mayores y se está perdiendo todo". Le entristece que crezcan sin ella.

Y, lejos de lo que pueda pensarse, Irene Rosales, madre de las niñas, tampoco quiere separarlas de su abuela paterna. Quieren que sus hijas crezcan con el cariño de la única abuela que les queda y, según ella, puede estar con sus nietas siempre que a ella le apetezca, pero es la tonadillera la que aun así no se ha pronunciado al respecto.

¿Cómo continuará esta lucha eterna entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja?

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