Con el embarazo, la pérdida de brillo del cabello es algo que le ocurre a la mayoría. También es muy común una importante pérdida de volumen y ver que se nos cae mucho más que antes. Incluso a veces notarás que no te crece el pelo, pero no debes entrar en pánico, esto es algo normal que con los meses mejorará.
Estos efectos que acabamos de mencionar se deben al cambio hormonal en los ciclos del folículo piloso, el crecimiento se detiene y algunas mujeres padecen alopecia posparto, algo que aproximadamente durará seis meses después del parto hasta volver a retomar su ciclo normal de crecimiento. Pero ojo, esta caída de pelo puede prolongarse después del nacimiento a causa del estrés o por la presencia de prolactina durante la lactancia.

Suena muy sencillo, pero esto es algo que siempre cuesta cumplir. Intenta seguir una dieta rica en frutas y verduras, ya que estos alimentos proporcionan protección al folículo del cabello y fomentan su crecimiento. La vitamina B, presente en alimentos como la levadura de cerveza, el plátano o las nueces, ayudará a fortalecer la salud de tu cabello.
También son importantes las vitaminas E y C, que se encuentran en los huevos, el pan integral, kiwis… y que además de ayudar a eliminar sustancias tóxicas del organismo, estimulan el crecimiento de la piel y las uñas. No tomes demasiado té ni café, ya que una cantidad excesiva de cafeína es dañina para el desarrollo del bebé.

No utilices peines finos que parten el cabello y usa secadores o planchas de pelo para días puntuales, nunca de forma habitual. No te hagas coletas tirantes ni trenzas o moños apretados, este peinado hace mucha presión sobre el pelo y se te caerá más.

En la mayoría de casos, el embarazo provoca que el cabello se reseque. Por ello, es recomendable utilizar un champú reparador para nutrirlo, y una mascarilla acondicionadora para después del lavado, dejándola actuar unos minutos.
Si tu cabello es normal, podrás utilizar champús de pH neutro de uso frecuente, pero si tu cabello es graso, aumentará la secreción de grasa del cuero cabelludo y tendrás que lavártelo más veces de lo normal, por lo que te recomendamos que utilices champús suaves y neutros. No olvides utilizar suavizantes o mascarillas que además de hidratar faciliten el desenredado.

No debes obsesionarte con este tipo de productos, debes usarlos cada vez que te laves el pelo, pero siempre de manera correcta. Tampoco utilices tratamientos anticaída si no te lo ha recomendado tu ginecólogo, este tipo de productos pueden estar contraindicados durante el embarazo por sus componentes.

Algunos ginecólogos aconsejan no teñirse el pelo durante el embarazo. Esto es debido a que la mayoría de estos tintes suelen contener amoniaco, una sustancia tóxica y perjudicial para el desarrollo del feto y que puede entrar en contacto con el cuero cabelludo y llegar al feto a través de la sangre.
Por ello, lo recomendable es utilizar tintes de origen vegetal, que no tienen influencia en el desarrollo del bebé y además evitan posibles alergias. En cuanto a las mechas, no hay ningún problema en hacerselas ya que no entran en contacto con el cuero cabelludo.

La caída del cabello durante el embarazo es algo muy común, por lo que te recomendamos masajear tu cuero cabelludo en círculos durante unos 15 minutos, por lo menos una vez a la semana o cuando te laves el pelo. Esto promueve la relajación y podrá ayudar al crecimiento del cabello.

Recuerda que los efectos provocados por el embarazo se producen durante y después de este, por lo que no debes olvidarte de seguir cuidando tu cabello. Al volver al trabajo o a tu rutina diaria, probablemente querrás utilizar herramientas de estilismo, por lo que te recomendamos seguir utilizando productos para proteger el cabello contra el daño provocado por el calor de herramientas como el secador o las planchas.