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En la imagen, la madre de Isabel Preysler, a la que cariñosamente llaman como Betty o Beba, aparece acompañada por un hombre que parece ser Carlos Preysler, padre de la reina de corazones. Él, con esmoquin y pajarita y ella, con un llamativo collar de perlas de dos vueltas y vestido color claro con escote halter parecido al que lució Marilyn Monroe en La tentación vive arriba, una de las secuencias más recordadas de la historia del cine. El padre de Isabel Preysler falleció en 1992, y esto fue lo que impulsó a Beatriz Arrastia a dejar su ciudad natal, Manila, para asentarse en Madrid junto a su hija.
La pareja, de origen español, se conoció en Filipinas, donde formaron un matrimonio de la alta sociedad. Él era gerente de las Líneas Aéreas Filipinas y delegado del Banco Español de Crédito en Manila. Betty, procedente de un linaje riojano asentado en Filipinas con amplias plantaciones de arroz y azúcar, se dedicaba por entonces a negocios inmobiliarios, aunque su principal oficio eran los seis hijos que tuvo el matrimonio: Victoria, Enrique, Isabel, Carlos y los mellizos Joaquín y Beatriz.
Este matrimonio tuvo que superar varias tragedias. Beatriz Arrastia llevó el primer luto por su hijo Enrique, que falleció a los 25 años por la mala combustión de una estufa en un hotel de Hong Kong. Ricky, como le llamaban en la familia, fue encontrado muerto en su habitación del hotel al inhalar monóxido de carbono accidentalmente. Aquel episodio fue muy doloroso para toda la familia, y desgraciadamente no iba a ser el único. Isabel Preysler llamó Enrique a su segundo hijo en honor a su hermano.
La segunda tragedia llegó con Carlos, que tenía problemas con las drogas y terminó falleciendo por un cáncer en 2013. “Mi hermano estaba enganchado a las drogas. Algunos desalmados vendían drogas a las puertas de los colegios” contó la propia Isabel Preysler sobre cómo se enganchó su hermano al mundo de las drogas desde tan joven. Cuando este tenía 16 años, los padres de Isabel se dieron cuenta de que su hijo era un adicto, “pero ya era demasiado tarde”. Carlos estuvo en la cárcel de Manila cinco años por un delito de estafa, y su tumor fulminante en el hígado terminó con él.

A raíz de su muerte, el matrimonio decidió que sus hijas, Isabel y Beatriz, se trasladasen a Madrid. En la capital se relacionaron con la alta sociedad y la alianza de Isabel con Julio Iglesias en 1971 supuso una nueva etapa. Las tragedias no se detendrían y se produjo otra más cuando otra de las hijas de Betty, Beatriz, que estaba casada con el jugador de polo Luis Castillejo y con quien tenía dos hijos, falleció en 2015 también por un cáncer.
Todos estos dramas ha tenido que superar esta mujer a la que vimos debutar entelevisión hace dos años en el programa de Telecinco ´Volverte a ver´ presentado por Carlos Sobera y acompañada por sus dos nietos. Por entonces tenía casi 96 años, por lo que ahora acaba de cumplir 98.
En su aparición, pudimos ver que es una mujer elegante y divertida, que le encanta jugar al dominó, los churros y la coca cola y que siempre ha querido mantenerse al margen de los focos. De su hija Isabel dijo: “Es maravillosa, vale su peso en oro”. De sus nietos: “No tengo palabras para expresar el cariño que les tengo. Ese cariño que es tan importante en la vida. Me sale del alma. Me conocen bien, saben lo que quiero”. Concretamente de Tamara, contó que es “de lo mejorcito que tenemos en la familia”. Tamara también quiso alabar a su abuela: “Eres la mejor abuela que existe, la que más nos ha podido querer”.