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Empezaremos por el error más típico: no cambiar el tono del corrector antiojeras aunque hayamos conseguido un poco de bronceado en verano. El resultado es tremendo. Se crea una capa blanca que contrasta fuertemente con la base o con el colorete, algo que no queda nada natural. Para evitar esto debes escoger siempre un tono más claro que el tuyo habitual. Isabel Preysler también se confundió en su día y parecía que llevaba un antifaz de color blanco.
Continuamos con otro de los errores de maquillaje más comunes: el exceso de brillo. Iluminar el rostro siempre es buena idea, ya que conseguimos rejuvenecer la piel, pero un exceso de este tipo de productos puede arruinarte todo. Si abusas de productos luminosos, como lo hizo Isabel en su día, puede parecer incluso que estas hecha de plástico, ¡Ten mucho cuidado con esto! Para evitarlo, combina productos que matifiquen la piel y, principalmente, aplica el iluminador solo en los puntos clave de la cara.
El último error más típico es el que consigue cambiar el tamaño de los ojos. En una de sus últimas apariciones, parece que Isabel Preysler comete este y todos los errores que hemos mencionado. Esta vez escogió un tono negro para el delineador y se pintó todo el ojo, un error muy grave. La mejor opción es utilizar tonos más suaves y procurar no bordear toda la mirada, sino abrirla dejando libre el contorno bajo de los ojos.

Por otro lado, Tamara Falcó, la hija de Isabel Preysler, ha compartido en redes sociales la primera foto con su novio, Íñigo Onieva. Desde que iniciaron una relación el verano pasado, esta es la primera vez que Tamara publica una imagen en la que aparece junto a su chico.
Tamara Falcó subía este domingo una imagen a su Instagram donde posaba con sus perros, Jacinta y Vanilla, una foto en la que también aparece su novio Íñigo. La hija de la Preysler lucía una gabardina beis, unos vaqueros y unos zapatos amarillos de tacón bajo que han llamado la atención de sus fans. Pero lo que ha captado la atención principalmente ha sido el espejo que tenía detrás la marquesa de Griñón, donde aparece reflejado Íñigo Onieva.
Esta es la primera vez que ocurre esto, aunque lo cierto es que la pareja nunca se ha ocultado. Tamara ha hablado de él y de su relación públicamente, y en una entrevista que concedió a Vanity Fair reconoció que podría ver al joven de 31 años como un buen marqués. “¿Por qué no? A mí me cuesta pensar que soy la marquesa, siempre tiendo a compararme con mi padre” respondía a la pregunta de si veía a su chico como marqués.
Hace relativamente poco, por el Día de la Mujer, él compartía una imagen en la que aparecían su hermana, su madre y Tamara. Era evidente que pronto la marquesa oficializaría su relación en las redes sociales.