
Estuvo cerca, tan cerca que visitó la Ciudad Deportiva de Valdebebas y conoció a Cristiano Ronaldo, pero prefirió quedarse en Francia. No se habló demasiado sobre su futuro, y es que el francés quiere dejar de lado todas esas cuestiones para centrarse por completo en la Eurocopa. A pesar de eso, sí que ha afirmado: “Siempre tienes que ponerte retos, te permite no dormirte en los laureles. El terreno de juego me alimenta, es mi recarga. Gracias a eso, tengo la energía para afrontar los demás aspectos del fútbol”.
Sí que ha explicado cuál fue el por qué de su negativa al Real Madrid: “Mis padres querían que comenzara mi carrera en Francia, que tuviera una educación francesa.... para el fútbol, también para continuar mi educación. Ir a España, aunque fuera con Zidane, era otro país, otra cultura".
Y también ha contado lo que significa para él ser francés y por qué es un orgullo: “Nací en Francia, crecí en Francia, Francia me lo dio todo. Y trato de devolvérselo, cada vez que juego en la selección nacional. Creo que mi amor por Francia ya no está por demostrar. Juego con Francia por encima de todo. Siempre me han educado con esta forma de reconocimiento a Francia, porque Francia hace cosas por la gente, y a mí, a mi familia, le dio mucho. Debemos estar orgullosos de nuestro país, los estadounidenses están orgullosos de ser estadounidenses. ¿Por qué los franceses no están orgullosos de su país?”.
En relación a los debates raciales que existen en Francia ha afirmado que: “¡Francia no debe ser vista más negra de lo que es! Creo por supuesto que hay problemas en el país, pero te lo juro, yo, que tengo la oportunidad de viajar mucho, opino que estamos en un muy buen país. Para mí decir que somos negros, árabes, blancos, es poner una barrera, y en la nueva Francia no hay barrera, estamos todos juntos”.
Y, ligado a esto, asegura estar totalmente orgulloso de ser un icono francés para su país. Está seguro de que eso es algo que trae consigo derechos y deberes, pero que puede sentirse muy orgulloso, porque es sinónimo del reconocimiento que le aporta su país. Como él mismo ha dicho: “Es un orgullo sin nombre”.
Es uno de los futbolistas que se ha vacunado contra la COVID-19, de forma que ha querido dar ejemplo al resto de la población del mundo: “Sé el peso que tengo, el peso de mis palabras, el peso de mis acciones. Si gracias a mí se vacunan otros jóvenes, lo hago con gusto. Si puedo ayudar hay que hacerlo, no ser egoísta ni egocéntrico. Sé que tengo derechos y deberes también. Y es parte de mis deberes ayudar a los demás. También es una voluntad de mi parte, porque me han ayudado. Esta es la historia de la vida: primero te dan, luego tú devuelves”.
Y, por último, en relación a su buena progresión y al claro ascenso que está teniendo, también ha querido comentar algo: “Al principio fue difícil llevar ese peso, porque era muy joven. Era un chico de 18 a 19 años al que le encantaba hacer cosas como un chico de 18 a 19 años. Pero, en el campo, me pidieron que fuera adulto. Cuando quieres llegar al nivel superior, no hay lugar para los inmaduros, no hay espacio para los niños. Es el mundo de los adultos, tienes que estar preparado".