
La potencia contratada es un aspecto importante en la parte “fija” del recibo. Este coste puede llegar a suponer un 20% del total de tu factura. Por lo tanto, contar con la potencia eléctrica adecuada puede ser una buena manera de ahorrar en tu recibo.

Otra cosa a tener en cuenta si quieres ahorrar luz en tu hogar, es que las ofertas del mercado regulado, suelen ser más baratas que las del mercado libre. Además, estas primeras son las únicas que pueden ofrecer el “bono social eléctrico”, por lo que, si eres un consumidor vulnerable, te convendría pasarte a ese mercado para ahorrar en la factura de la luz. Eso sí, recuerda que en el mercado regulado los precios de la luz van cambiando a diario.

Aquí, lo que debemos hacer es apagar los aparatos eléctricos que se quedan “suspendidos” pero no apagados del todo, es decir, evitar que las televisiones u ordenadores se queden con el piloto encendido. También el cargador del móvil consume cuando está enchufado aunque el teléfono no esté conectado, algo que genera lo que se conoce como el “consumo vampiro”.

Como regla básica, los programas que funcionan con temperaturas bajas consumen menos que los que funcionan con temperaturas más altas. De hecho, según el IDEA lavar la ropa a 40°C en lugar de 60°C permite ahorrar hasta un 55% de energía. Además, utilizar los programas Eco del lavavajillas, que funcionan a unos 50°C, también es un buen remedio para ahorrar luz en casa.

Al igual que ocurre con la lavadora y el lavavajillas, es posible reducir el consumo a través del refrigerador si ajustas su temperatura a 5 grados y la del congelador a -18grados. Además, en el caso del congelador, es importante evitar la acumulación de hielo, ya que esto puede elevar el consumo hasta en un 30%.

Los aparatos que utilizan resistencias siempre son más ineficientes y caros, por lo que evitar este tipo de radiadores para calentar la vivienda siempre generará un ahorro en calefacción. Además, es importante tener en cuenta que la calefacción eléctrica puede ser hasta cinco veces más cara que la de gas.

A pesar de las altas temperaturas por las que pasamos durante el verano, hay que prestar atención al consumo del aire acondicionado. En este caso, la temperatura que debes mantener en tu casa durante los días más calurosos debe oscilar entre los 24 y 26 grados. Aquí, es recomendable aprovechar las horas más frescas del día para apagar tu aparato y ventilar la casa.

La mayoría de los electrodomésticos ya incorporan la etiqueta energética, aunque hay diferentes grados. A partir de marzo de este año se cambiaron los criterios para considerar cuánto de eficiente es un aparato, y el etiquetado se simplificó para abarcar de la categoría A a la G, sin pasar por clase A+, A++ o A+++. De esta forma, puedes encontrar que electrodomésticos que hasta ahora tenían la categoría de A+++ han pasado a tener una clasificación B o, incluso, D, pero esto no significa que sean menos eficientes, sino que el sistema de puntuación ha cambiado.

El uso de las bombillas de LED permite ahorrar hasta un 80% respecto a las bombillas incandescentes. Bien es cierto que, su coste inicial es más alto, pero su vida es hasta doce veces mayor que una bombilla normal. Además, estas solo dedican el 15% de la energía que consumen a proporcionar luz, el resto genera calor. El cambio a las bombillas LED, supone un ahorro de luz anual muy considerable.

Aunque este consejo es el más obvio que hay, siempre es importante recordarlo. Apagar los interruptores cuando no se necesita luz es la forma más sencilla de ahorrar en la factura de la luz. Además, podemos instalar interruptores divididos, que encienden sólo las luces necesarias.