Viajar es bueno, saludable y una experiencia enriquecedora tanto cultural como emocionalmente para la persona que lo vive. Por esta razón queremos hacer un repaso de los cinco mejores destinos europeos que tienes que tener en cuenta para hacer una escapada exprés y olvidarte un poco de la rutina.


Esta ciudad está ubicada en el norte de Portugal a orillas del río Duero. Es una de las urbes más antiguas de Europa y en 1996, su centro histórico, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Es una de las ciudades favoritas para hacer una escapada de fin de semana. Durante el primer día puedes centrarte en el casco histórico de la ciudad y el distrito de Ribeira, una de las zonas más vivas y más importantes de la ciudad portuguesa. Además, para terminar el día puedes hacer un breve crucero por el Duero y apreciar los impresionantes 6 puestes con los que cuenta la ciudad.
El segundo día se puede destinar a visitar Vila Nova de Gaia, núcleo del sector vinícola de la ciudad. En esta zona puedes encontrar muchas bodegas que ofrecen visitas guiadas y catas.
La mejor época para visitar a Oporto son los meses entre abril y octubre, cuando el clima es cálido y se puede disfrutar de los días soleados.

Capital de los Países Bajos es conocida popularmente como la Venecia del Norte, cuenta con 1281 canales y desde 2010 están reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
El primer día puedes disfrutar de un paseo por el casco histórico, principalmente por la plaza Dam, el Barrio Rojo, la plaza Spui, el mercado de las flores y la zona de los canales. Además, puedes acercarte a la zona de Museumplein donde puedes visitar dos de los museos imprescindibles, el Museo Van Gogh o el Rijksmuseum.
El segundo día puedes aprovecharlo para hacer un recorrido en barco por los canales, visitar el museo de Ana Frank y darte un paseo por Begijnhof para apreciar la parte medieval de la ciudad.
La mejor época para disfrutar de Ámsterdam son los meses entre abril y junio. Durante este periodo puedes disfrutar del espectáculo visual que es la floración de los tulipanes.

La capital de la región de la Toscana es considerada como una de las ciudades con más atractivos turísticos de toda Italia, ya que cuenta con los mejores museos y galerías del arte de todo el país.
El primer día lo puedes destinar a la Galería de la academia que tiene el David, una de las mayores obras de Miguel Ángel; continuar con una visita obligada al Duomo considerada como una de las obras maestras del arte gótico; la Basílica de la Santa Cruz, la Basílica de San Lorenzo que cuenta con una sacristía diseñada por Miguel Ángel y La Plaza de la República que tiene uno de los carruseles más famosos de Europa.
El segundo día tiene que hacer una visita obligada al Museo de los Uffizi, el Ponte Vecchio uno de los más famosos de la ciudad y la plaza de Michelangelo, el mirador que cuenta con los mejores atardeceres y vistas de la ciudad.
Los mejores meses para visitar Florencia son los de abril y mayo o septiembre y octubre, donde las temperaturas suelen rondar entre los 20ºC.

Es un destino ideal para los amantes de la cerveza Guinness. La capital de Irlanda es el centro económico, político, cultural y productivo de todo el país. Visitar la ciudad concede la oportunidad de descubrir el legado celta y los diferentes restos arqueológicos de los diversos pueblos que han pasado por esta ciudad.
El primer día puedes visitar la Fábrica de Guinness, la Catedral de Christ Church y la Catedral de San Patricio, dos de las iglesias más importantes de la ciudad. Luego puedes dar una vuelta por el Phoenix Park que cuenta con más de 700 hectáreas y está considerado como el parque más grande de Europa
Al día siguiente, puedes comenzar tu recorrido por el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda; otros lugares de interés pueden ser el museo de historia natural y la galería nacional de Irlanda y no podéis iros sin hacer una visita a uno de los bares más famosos de la capital irlandesa, el Temple Bar.
Los mejores meses para visitar la ciudad son entre mayo y septiembre cuando las temperaturas son más altas y no suele llover tanto.

Está considerada como la capital europea puesto que alberga la sede de la OTAN y de la Unión Europea. Esta ciudad alberga las peculiares características de la gran urbe junto con el toque cásico y encantador que dan sus calles.
Te recomendamos que empieces la ruta por la impresionante Grand Place, considerada como una de las más bonitas del mundo; cerca podemos visitar el Manneken Pis, una pequeña estatua de bronce de un niño orinando que suelen vestirle diferente dependiendo de la celebración. Continuamos la ruta por el Palacio de Justicia, el jardín de la Place du Petit Sablon y terminamos con la iglesia gótica de Notre-Dame du Sablon.
Al día siguiente empezamos la ruta por el barrio europeo, donde se encentran las diferentes instituciones y edificios que controlan la Unión Europea. Después finalizamos el paseo en el Atomium, una estructura de 102 metros de altura construida para la Exposición General de primera categoría de Bruselas de 1958.
Las mejores fechas para visitar la ciudad son los de abril y junio o los meses de septiembre a octubre.