
El pasado fin de semana tuvo lugar donde grandes partidos de LaLiga Santander: el Granada contra el Barcelona de Xavi y el Valencia contra el Real Madrid. En ambos partidos hubo unas acciones dudosas por parte de los árbitros que no gustó nada a ningún club, sobre todo a los que ese día se fueron a casa con una cara amarga.
El Real Madrid se hizo con el partido desde el primer momento marcado por un penalti que no debió ser pitado, lo que llevo al equipo madrileño a ganar en el Santiago Bernabéu 4-1. Sin embargo, en el segundo partido, el BarÇa volvió a las andadas con un mal rendimiento que le costó el empate en el minuto 89 con el Granda.
De nuevo, el VAR vuelve a ser el centro de las críticas.
En el caso del BarÇa, De Jong tuvo la oportunidad de marcar el primer gol de cabeza en el minuto 8, pero el arbitro pito que fue fuera de juego visto únicamente por el VAR por lo que quedó anulado. La tecnología una vez más, descubrió que Gavi adelantó la jugada y, sin embargo, la sanción le cayó a De Jong.
En el minuto 21 volvió a ocurrir algo parecido. Justo en del área De Jong fue desequilibrado por entrar en contacto con la espalda de Torrente, pero al árbitro oficial, González Fuertes, no lo consideró suficiente para pitar el penalti. Cuando se pidió la interpretación del VAR, los árbitros no lo consideraron oportuno.
Por otra parte, en el otro partido del Valencia provocó un penalti señalado por Hernández Hernández por una supuesta falta de Alderete sobre Casemiro en el minuto 41. En teoría, el pie izquierdo del central chocó con la pierna del brasileño; esto dio pie a una combinación bien ejecutada entre Benzema y Vinícius que acabó en puerta. Otro gesto que el árbitro no pito y desde control no hicieron su trabajo.
No solo en estos partidos hubo problemas con el arbitraje. El 9 de enero en el partido entre el Betis y el Rayo Vallecano estuvo condicionado en todo momento por la expulsión de Álex Moreno; una tarjeta roja cuestionable que dejó a equipo sevillano con un jugador menos.
El Betis siempre se ha mostrado respetuoso con el trabajo de los árbitros, pero a veces consideran que no es viable e incomprensible las decisiones en el terreno de juego.