
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 arrancaron el 4 de febrero, pero el fin de semana fue una fecha importante para México, pues el abanderado y patinador artístico, Donovan Carrillo, hizo historia en la prueba corta. Con esto, se convirtió en el primer mexicano en participar en esta disciplina luego de 30 años de ausencia tricolor.
Se calificó a la final de prueba libre en el lugar 19, superando su marca personal y convirtiéndose así en el primer azteca en pasar a una final por medalla en este deporte. Su puntuación fue de 79.69 gracias a su rutina que fue amenizada con la canción Black Magic Woman del guitarrista mexicano, Carlos Santana.
Este debut de Carrillo en Beijing 2022 se llevó a cabo en el Estadio Cerrado Nacional de Beijing y realizó su rutina casi a la perfección, aunque luego de hacer el Triple Lutz-Triple Toeloop, tuvo un ligero tropiezo, que para su fortuna, no influyó demasiado en la calificación que le concedieron los jueces.
Con ello, se ganó el derecho para que, el miércoles 9 de febrero, pudiera estar compitiendo con otros 23 patinadores artísticos por estar en el podio y darle a México la primera medalla en la historia de esta disciplina. En esta ocasión, para la rutina que hizo, que duró cerca de 4 minutos, utilizó tres canciones que dejaron en claro su origen latino: Perhaps, perhaps, perhaps de Daniel Boaventura y Carlos Rivera, Sway de Dean Martin y María de Ricky Martin.
Otro aspecto que llamó la atención desde su debut fue la vestimenta que usó, que para la final fue totalmente negra y con vivos en color plateado, que eran más de 2,000 piedras de Swarovski. Este traje fue diseñado por Brad Griffie, de origen estadounidense que incluso ya le ha diseñado también a campeones olímpicos.
Con esta vestimenta, música y rutina, el mexicano saltó al hielo para conseguir 138.44, que sumado a lo hecho en la primera clasificatoria, dio como resultado 218.13 puntos, que de igual forma fue la mejor marca de su carrera. Esta rutina emocionó a propios y extraños, pero sobre todo a él y a su entrenador, pues con ello, al momento de que les dieron la calificación, Donovan subió hasta el cuarto puesto, aunque se sabía que esta posición bajaría con la participación de los demás contendientes.
Al final, cuando todos los participantes concluyeron sus rutinas, la posición final que ocupó fue la 22. A pesar de eso, hizo historia y llenó de orgullo a más de un mexicano.
Cabe mencionar que su historia de vida es muy peculiar, pues él es originario de Zapopan, Jalisco y él mismo considera su llegada a este deporte como una casualidad por la manera en la que empezó a practicarlo. Fue gracias a que su hermana empezó a tomar clases de patinaje artístico y él era quien la acompañaba, pero lo que destaca es que había una niña que le gustaba en esa clase, por lo que una tarde llegó con sus papás a decirles que quería iniciar a practicarlo también, solo para estar cerca de ella.
No obstante, a sus 13 años vio una adversidad muy grande y es que cerraron la pista de hielo de Guadalajara, que era donde él entrenaba, por lo que tuvo que cambiarse de ciudad a León, Guanajuato, solo y sin su familia. Eligió León porque era una ciudad cercana, por lo que podía ver con mayor frecuencia a su familia, sin embargo, las condiciones para entrenar, tampoco eran las óptimas, pues de hecho lo tenía que hacer en la pista de hielo de un centro comercial.
También hay que destacar a su entrenador Gregorio Núñez, quien se convirtió en el primer entrenador mexicano en llevar a un patinador artístico a los JJOO de invierno, pues los anteriores representantes tricolores se habían formado en el extranjero. Así terminó la participación de Donovan Carrillo, un verdadero orgullo del deporte mexicano.