
Estas islas no tienen nada que envidiar a las islas paradisiacas del océano Pacífico ni del Caribe. Bien cerquita podrás disfrutar de grandes paraísos como estos:
Gozo es una de las 21 islas que componen el archipiélago maltés. Durante muchos años, fue una isla deshabitada y destino para los marineros, por lo que conserva muchas muestras de inmigración histórica: fenicios, romanos, árabes, sicilianos, franceses, y británicos entre otros.
Su gran atractivo turístico son las ruinas del templo monolítico de Ggantija, pero también hay que visitar la llamada “Ventana azul” o mejor dicho, su nueva versión más moderna, dado que, en 2017 la formación rocosa que se encontraba sobre el mar acabó desapareciendo a causa de una fuerte tormenta.
Es un destino ideal, si lo que buscas es desconectar del agobio de la rutina y dejar la tecnología a un lado. Hay muchas cosas que ver y también para practicar el snorkel.

Es una isla croata situada en el mar Adriático y es muy conocida por la playa de guijarros blancos de Zlatni Rat o Cabo Dorado, un lugar muy popular entre los amantes del windsurf.
Croacia en sí se está convirtiendo en un destino de moda para todos aquellos que quieren zarpar por el Mediterráneo, debido a su belleza del entorno y por el precio tan asequible para los turistas con respecto a otras islas.
Además de disfrutar de grandes playas, podrás perderte por pueblos con toque rústico como Sumartin o Supetar.

En esta lista no podía faltar la isla más famosa del Mediterráneo: es la isla de Mykonos en Grecia. Aunque no es la única que compone el horizonte griego, Mykonos es el destino más visitado y fotografiado de todos.
Debido a la composición de la isla, las casas de color blanco y azul y el ambiente romántico y fiestero, convierte a Mykonos en un destino ideal para ir en pareja y amigos.
Su capital Chora es el destino habitual de la mayoría de los viajeros, pero tampoco podemos olvidar la visita a los molinos de viento en Kato Mill y la curiosa Little Venice, donde se pueden ver casas construidas sobre el mar.

Es un municipio italiano que pertenece a la ciudad de Nápoles y que forma parte del archipiélago de Campania. De todas las islas, es la más pequeña y para llegar a ella se necesita un viaje en barco de una hora aproximadamente. Es destino favorito de alemanes, franceses y obviamente, italianos.
A diferencia de las otras islas, esta es mucho más pequeña, solo tiene 3,7 km cuadrados y no destaca por su ambiente festivo, sino por tener un ambiente orientado a la pesca y colorida por su arquitectura, la mayoría de sus casas son de colores, lo que hace que se aprecie un buen paisaje alegre y divertido.

Al igual que Mykonos, Santorini es otro de los lugares más románticos del Mediterráneo. Es un pequeño archipiélago formado por islas volcánicas situado en el sur del mar Egeo y forma parte de las llamadas islas Cícladas.
La localización del pueblo de casitas blancas sobre un acantilado volcánico es de los parajes más bonitos del mundo y más visitados. Aquí sí que puedes cruzarte perfectamente con celebrities y futbolistas, ya que es una isla bastante cara.
Pero no te asustes porque la isla tiene zonas bastante más asequibles como Perissa y Kamari que se encuentran cerca de los pueblos más principales y podrás ir sin ningún problema.

En la última posición, pero no menos importante, se encuentra la joya del Mediterráneo y una de las islas más fascinantes de Europa. Localizada en la zona balear, deja siempre con la boca abierta a los viajeros que van cada año a disfrutar de las increíbles playas, del azul de sus aguas y por supuesto, de la gastronomía mediterránea.
Como lugares turísticos es imprescindible visitar el Cap de Barbaria, el Faro de la Mola o los molinos de viento, ya que, para la gente de allí, el trigo siempre ha sido un pilar fundamental para sus casas y es la base de la comida de la isla.
También hay varios miradores como el Mirador de Formentera o las Torres de defensa a los que se puede llegar en bicicleta y desde donde se podrá disfrutar de una gran panorámica de la isla y de su increíble mar.
