
Hace unos días, el jugador brasileño sorprendía con unas declaraciones sobre su intención de pasar su última etapa de su carrera profesional jugando en la liga estadounidense. “Me encantaría jugar en la MLS, en realidad. Me encantaría jugar allí al menos durante una temporada. ¿Por qué? Su temporada es más corta, así que tendría tres meses de vacaciones. Jugaría muchos años más al fútbol”, comentaba Neymar.
El nuevo fiasco en la Liga de Campeones, donde el París SG quedó apeado de nuevo en octavos (3-2 en el global de la eliminatoria contra el Real Madrid), ha colocado a 'Ney' en el disparadero de los hinchas del PSG, que vieron en la llegada del brasileño en 2017 la pieza que faltaba para conquistar al fin el trofeo continental.
Tras lo sucedido en Madrid, Neymar buscó el consuelo de la familia. En sus dos publicaciones en Instagram posteriores a la eliminación europea del 9 de marzo, aparecía junto a su hijo y después al lado de su hermana, con una gran sonrisa. Fuera del caparazón familiar, el ambiente no es tan de color rosa, sobre todo en el Parque de los Príncipes, donde el pasado domingo fue abucheado contra el Burdeos pese a la victoria 3-0.
El argentino Lionel Messi tampoco escapó a la protesta de las gradas. El jugador brasileño no reaccionó públicamente a esta hostilidad de los ultras, que no celebraron el tanto de 'Ney' contra el Burdeos. Tampoco el futbolista saludó a los aficionados al finalizar el encuentro, tal como sí hicieron varios de sus compañeros.
"Todos somos responsables, no hay unos más que otros. Somos un equipo, estamos juntos en las buenas y en las malas", explicó el defensa Presnel Kimpembe.
La relación entre 'Ney' y el PSG es una montaña rusa desde que llegó a la capital parisina en 2017 procedente del FC Barcelona a cambio de 220 millones de euros, la cantidad más alta pagada nunca por un futbolista.
En el verano de 2019, una parte de la afición parisina le insultó cuando Neymar dejó caer su deseo de regresar al Barcelona. Un años más tarde, en cambio, fue el gran amor, con Lisboa como escenario de este romance: en una 'final a cuatro' atípica por el covid, la genialidad de Neymar llevó al PSG a la final de la Liga de Campeones, aunque se quedaron a un paso del anhelado título al perder 1-0 contra el Bayern Múnich.
A día de hoy, la repetición de estos altibajos provoca dudas sobre la capacidad de Neymar de ser el líder de rendimiento regular que necesita un equipo que el próximo verano puede sufrir un duro golpe si se confirma la marcha de Kylian Mbappé, que llega a final de contrato.
Desde su llegada a París, Neymar arrastra una imagen de físico frágil, lesionado prácticamente cada invierno. Este año volvió a perderse otros dos meses de competición por un esguince en el tobillo izquierdo, entre noviembre y febrero.
Salvo que, a diferencia de temporadas precedentes, el delantero ya no es tan decisivo. Con cinco goles y tres asistencias en 14 partidos de la Ligue 1, Neymar tiene sus peores estadísticas desde que es profesional. Muy poco para el jugador más caro del mundo, pero que cada año que pasa parece más lejos de ganar el Balón de Oro que le parecía destinado.
"En cierta manera, el fútbol ha evolucionado. Se juzga a un jugador por sus goles y sus asistencias en lugar de por lo que aporta al equipo y al fútbol", señaló recientemente el entrenador del Manchester City Pep Guardiola.
"Tenemos un gran equipo, nunca he sido egoísta, siempre juego por el equipo", trató de defenderse Neymar en la cadena brasileña TNT Sports, antes del partido de vuelta en Madrid.
Pero las ocasiones para brillar van a ser cada vez menos para el '10', que festejó sus 30 años en febrero y cuya trayectoria parece tomar el camino opuesto al de Mbappé, a quien muchos ven ya como el mejor jugador del mundo.
El Mundial de Catar (del 21 de noviembre al 18 de diciembre) y el 'big bang' que se anuncia en el París SG para el verano (boreal) de 2022 puede ser el punto culminante en la carrera de Neymar. Fan del póker, Neymar tendrá en Catar seguramente la última oportunidad para mostrar todas sus cartas y poner al fin a todo el mundo de acuerdo.