
Algo que puede suponer un punto de partida para él hacia las más altas esferas del fútbol.'Kyky' añadió una nueva estrella a su colección: luego del Mundial y de la segunda estrella en la elástica de los 'Bleus' en 2018, el supersónico delantero francés añadió un cuarto título de Ligue 1 a su palmarés, con sólo 23 años, su tercera liga con el PSG...y probablemente la más exitosa a nivel personal.
Mbappé guio al equipo parisino con sus 22 goles y 14 pases de gol en el campeonato galo, que finalizó como máximo goleador por cuarta ocasión consecutiva. Probablemente no igualará nunca el récord de Jean-Pierre Papin, máximo goleador en cinco temporadas consecutivas con el Olympique de Marsella (1988-1992), porque el genio de Bondy podría proseguir su carrera en el Real Madrid, al que llegaría libre de contrato al término de esta temporada.
El antiguo jugador del Mónaco, convertido en 2017 en el segundo jugador más caro de la historia cuando fichó por el PSG por 180 millones de euros (hacia 194 millones de dólares), entraría en una nueva dimensión en caso de convertirse en el nuevo 'galáctico' del Santiago Bernabéu. Pero, aunque aún persigue un primer Balón de Oro, es considerado ya como un futbolista planetario.
Sobre el terreno de juego, el delantero, detectado como un talento fuera de lo normal desde su más joven infancia, ha ampliado su abanico de virtudes. A su formidable velocidad y a su facilidad para el gol, Mabappé ha añadido una buena dosis de generosidad dando pases de gol. También ha perfeccionado su regate, con un golpe de cadera imparable.
Mbappé ha comenzado incluso a marcar de cabeza, aunque en esa faceta del juego está aún lejos de otros delanteros como Olivier Giroud o Robert Lewandowski. Fuera del terreno de juego, el prodigio se muestra sin embargo cada vez más solitario. Su acción más llamativa en ese sentido es una negativa al participar en un anuncio con la selección francesa, en desacuerdo con la gestión colectiva de los derechos de imagen en los Bleus, según había explicado sus representantes.
Mbappé y su entorno, su madre Faiza Lamari al frente, que vela celosamente por la imagen de su hijo, entienden que su valor individual debe ser considerado de forma diferente. Hábil comunicador, el jugador sabe defender sus ideas en público. Y sabe también defenderse de las acusaciones que le tachan de demasiado individualista.
"La gente no comprende el ego", explicaba para la cadena francesa RMC, "pero cuando tú no estás bien, no hay nadie que va a ir a tu casa a decirte que eres capaz de hacerlo. Nadie sino uno mismo va a impulsarte. Y es necesario que uno mismo se convenza de que es capaz de derribar montañas".
En la revista Esquire admitía ser una estrella. "Si tu cara está en todos sitios en la ciudad, en el mundo entero, es seguro" que eres una estrella, decía. "Ser una estrella es un estatus, pero no hace de mí una mejor persona que los demás". Imagen de la marca estadounidense Nike, Mbappé, que cuenta con cerca de 70 millones de seguidores en Instagram, firmó también contratos de patrocinio con la marca de costura Dior y con relojes Hublot.
Allá donde pisa en Francia, Mbappé es el número uno en el aplaudímetro, del Parque de los Príncipes al entrenamiento de los Bleus en Clairefontaine."Por supuesto que siempre he querido ser el primero en todo en la selección francesa", proclamaba el delantero (54 partidos internacional, 26 goles) después de su magnífico partido contra Sudáfrica (5-0).Ahora está más cerca de serlo también a nivel mundial.