
El lunes 16 de mayo la 1 emitió un nuevo programa de ‘MasterChef’. Esta nueva entrega estuvo llena de emociones. Eva, la pediatra valenciana, tuvo que colgar el delantal tras realizar un plato de carne de cerdo con una salsa de miel, que para los jueces, lo mejor del plato fueron las lascas de queso parmesano que puso la aspirante por encima.
Por su parte, la médico de 29 años lamentó no haber plasmado en su creación todo lo aprendido durante el concurso. Después de derrumbarse, dejó claro que iba a seguir estudiando cocina para llegar a ser una buena chef.
La expulsión de la valenciana no solo le afectó a ella, sino también perjudicó a Jokin. Ambos aspirantes habían hecho pública su relación minutos antes de su salida. “Yo voy a intentar ganar por ti. Espero que me esperes fuera porque ya sabes que te quiero mucho”, le dijo el vasco a la eliminada en su emocionante despedida.
Antes de que se produjera la salida de la aspirante valenciana, el primer reto de la noche consistió en cocinar por parejas y elaborar platos idénticos con el mismo emplatado. Todo ello con una única regla que los aspirantes no podían desobedecer, no podían ver lo que hacía su compañero ni pactar antes los ingredientes que iban a utilizar.
Una regla que, David y Jokin se saltaron, al confirmar que iban a elaborar un plato de arroz que ya habían hecho antes.
Al principio, ambos concursantes, no reconocieron la trampa, y el programa tuvo que ponerles las imágenes de lo sucedido. Toda esta situación provocó que ambos se ganaran el delantal negro y se enfrentaran a la prueba de eliminación junto a Verónica, Luismi y Eva (concursante expulsada).
No todo salió mal en la prueba de parejas. Verónica y Adrián han triunfado en este reto y han demostrado en todo momento la buena sintonía que tenían, algo que han tenido muy en cuenta los jueces. Ambos han recibido un doble premio: que su plato esté disponible en la carta del Restaurante MasterChef durante toda la temporada y que puedan disfrutar de un contrato de prácticas de tres meses en este mismo lugar.
Esta recompensa ha emocionado al bilbaíno, el cual ha reconocido su duro pasado y ha agradecido la segunda oportunidad que le está concediendo el programa para rehacer su vida.
“Yo las peleas que tenía era porque necesitaba desahogarme. Al final una pelea se descontroló, me defendí y le hice una serie de lesiones que no tenía dinero para pagar. Y cuando eso pasa pues me metieron tres meses en prisión. Lo pasé fatal porque me vi ahí solo”, comentó Adrián.
“Esto es una segunda oportunidad para mí. Me arrepiento de cuando me pegaba con la gente y tener a mi madre en vilo toda la noche. Las peleas me han arruinado la vida”, remató el concursante de 28 años.
La próxima semana, viviremos de nuevo un sinfín de emociones con las nuevas pruebas y retos a los que se tendrán que enfrentar los aspirantes. ¡No te lo pierdas!