
Antes incluso del partido disputado el pasado 6 de diciembre ante la vecina Marruecos, Luis Enrique ya adelantaba a sus más de 800.000 seguidores en su canal de Twitch que su recorrido como “streamer” no llegaría más allá del mundial. Esa “dimisión” para gran parte de la opinión pública del país, incluidos medios de comunicación, se debería haber visto acompañada por otra; la de su puesto como entrenador de La Roja. Después del truncado sueno del pase a cuartos decidido por la suerte de la tanda de penaltis y una rueda de prensa aclarando que la responsabilidad del resultado caía sobre él mismo, la eliminación de La Roja en Catar se vuelve en una réplica de lo sucedido en Rusia, y nos aleja más del sueño de la segunda estrella.
Tras el resultado inesperado contra un equipo marroquí, fuerte en todas sus líneas, Luis Enrique se acercó a los micrófonos de RTVE para hablar sobre su futuro: “Este no es el momento, ya lo sabes. Tengo más salidas que el metro", dijo. "Supongo que, a partir de la próxima semana, tranquilamente, cuando el presi estime oportuno, hablaremos de lo que realmente pueda importar del futuro, que ahora mismo me importa cero", añadió después. Seguir en la selección parece cada vez menos probable y ya no es respaldado ni por el director deportivo de la federación, José Francisco Molina/p>
Sus problemas con la opinión pública empezaron ya desde la lista de seleccionados, que ha respaldado en todo momento. Muchos expertos achacaban la lista de basarse demasiado en jugadores muy jóvenes y con poca experiencia, en comparación con otros que se quedaron en España y podrían tener mayor carácter en situaciones complicadas, como Iago Aspas (Celta de Vigo) o Borja Iglesias, goleador de la última Copa del Rey. Esto fue algo que se fue poco a poco demostrando, por las grandes intenciones, pero poca efectividad en momentos clave de los que sí viajaron a Catar.
Otras razones podrían ser la poca autocrítica mostrada después de los partidos y su vaga interacción con los medios de comunicación. Se podría esperar un comunicado en unos días por parte de la federación, pero la cabeza de Luis Enrique no parece la única que podría salir rodando; también la del presidente Rubiales, que encadena fracaso tras fracaso en competiciones internacionales.