
Se terminó una nueva temporada de la NFL, en la que los Kansas City Chiefs resultaron vencedores del Super Bowl LXVII. Desde el inicio de la campaña eran uno de los grandes favoritos a quedarse con el trofeo Vince Lombardi, por lo que a pesar de que no resultó ser una sorpresa, fue una larga travesía la que tuvieron que pasar para poder llegar al tercer Super Tazón de su historia.
La temporada regular inició con unos Chiefs algo inconstantes. En su primer encuentro, arrancaron con una contundente victoria ante los Arizona Cardinals, precisamente en el mismo estado en el que se coronaron campeones meses después, sin embargo, el segundo triunfo fue apretado ante un equipo que para nada era favorito como los Chargers de Los Ángeles, por lo que los aficionados comenzaron a externar ciertas dudas sobre el verdadero potencial del equipo.
Fue en el tercer partido en el que sufrieron su primera derrota, luego de caer ante los Colts de Indianápolis, que en definitiva no eran uno de los equipos más fuertes para esta temporada de la NFL. A pesar de ello, los Chiefs volvieron a la senda de la victoria durante dos partidos, pero no se percibía el dominio que habían mostrado en temporadas anteriores.
En su quinto encuentro de la temporada, los Bills de Buffalo les propinaron su segunda derrota. Es cierto que los Bills eran uno de los equipos más poderosos del año, por lo que este encuentro era visto como una pruba de fuego para Mahomes y los suyos. Al cargar con la derrota, las dudas que existían se convirtieron en molestia ante los pobres resultados obtenidos en el primer tercio de la temporada.
Fue justamente esta crisis lo que sirvió como un revulsivo en el seno del conjunto de Kansas City, pues a partir de ahí se envolvieron en una buena racha en la que salieron vencedores en cinco encuentros consecutivos. Esta racha los volvió a consolidad como un equipo favorito, y las derrotas del inicio fueron vistas sólo como un pequeño tropiezo.
El siguiente descalabro llegó nuevamente ante uno de los equipos más poderosos de la campaña: Los Bengalíes de Cincinnati. En este encuentro, la defensiva de Kansas City fue incapaz de detener a Joe Burrow y compañía, sin embargo, esta sería la última derrota de los actuales campeones a lo largo de la temporada. Kansas City cerró la campaña con una seguidilla de 5 triunfos en forma consecutiva, lo que les permitió asegurar ser los sembrados #1 de la Conferencia Americana, amarrando así su boleto a la ronda divisional.
Ya en la postemporada, su primer rival fueron los Jaguares de Jacksonville, a quienes pudieron superar en un encuentro que no les representó mayores complicaciones. El siguiente reto llegó cuando se enfrentaron a los Bengalíes de Cincinnati en lo que sería la revancha de su duelo en temporada Regular. Fue un partido muy cerrado que se definió apenas por un gol de campo, situación que en parte se vivió por una lesión en el tobillo que aquejó a Mahomes y que mermó significativamente su desempeño.
Evidentemente, su mariscal de campo, Patrick Mahomes, fue la figura principal a lo largo de la temporada de este equipo, pues se consolidó como el líder absoluto de la ofensiva de los Chiefs. Durante la temporada regular sumó 5,240 yardas por aire, además de concretar 41 pases de anotación. Estos números le otorgaron el segundo MVP de su joven carrera.
Otros elementos del equipo en los que recayó la responsabilidad del triunfo de Kansas City esta temporada fueron Andy Reid, actual head coach del equipo, quien ha sabido hacer de esta una de las franquicias más constantes de los últimos años, lo cuál queda de manifiesto con un par de trofeos Vince Lomabrdi obtenidos en el último lustro.
Asimismo, el receptor Travis Kelce fue un gran aliado de Mahomes a lo largo de la campaña pues fue el responsable de recibir sus pases a lo largo del emparrillado. También tenemos que hablar de Isaiah Pacheco, novato que resultó ser una revelación y se convirtió en una pieza fundamental del cuadro de Kansas City, así como Nick Bolton en defensiva, entre otros que también ayudaron al título de su equipo.
Es así como, en un encuentro que fue emocionante de principio a fin, los Jefes de Kansas City consiguieron el tercer Super Bowl en su historia y segundo bajo el liderazgo de Patrick Mahomes que quiere seguir ampliando su legado.