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Los hábitos que necesitas para mejorar tu salud mental en la rutina

Si tienes problemas para disfrutar de tu día a día, aquí tienes seis cosas que podrás añadir a tu agenda que te ayudarán a cuidar más de ti

No es fácil hacer de la rutina algo de lo que disfrutar, y muchas veces el propio pensamiento de querer mejorar nuestro día a día es el que nos puede provocar el estrés y la ansiedad que padecemos. Los siguientes seis puntos son pequeños hábitos que añadir poco a poco a tu vida y que te ayudarán a relajar tensiones durante la semana, y así mejorar un poco tu salud mental y fortalecerla.

1. Crear una rutina de autocuidado.

Cuidarse no es un acto egoísta y debería estar en nuestra agenda diaria. Ese momento para nosotros, si conseguimos convertirlo en sagrado, nos ayudará a desconectar y hacer que nuestro día a día no sea una carrera de obstáculos. Las actividades pueden ir desde acudir a terapia, leer o meditar hasta hacerse las uñas, ejercicio o comer algo rico.

2. Tener un lenguaje positivo hacía ti mismo.

Esto es algo que se puede practicar y que se puede ir consiguiendo con el tiempo. A lo que se refiere este punto es a hablarnos como hablaríamos a alguien que queremos. No machacarse en situaciones que no puedes controlar puede suceder si en momentos de estrés te planteas la siguiente pregunta: “¿qué le dirías a la persona que quieres si se encontrase así?”.

3. Desconectar del mundo.

Uno de los hábitos que más pueden ayudar a que tu salud mental mejore es tener un momento en tu día en el que no estés pendiente del móvil o de lo que está sucediendo en el mundo. Este puede ser, por ejemplo, al llegar a casa, cuando le cuentes a tus familiares o compañeros cómo ha sido tu día y escuchar el suyo. Hacer de esta charla una rutina es buena idea para aprender a verbalizar nuestras experiencias y sentimientos diarios.

4. Aprender a no vivir para el fin de semana.

Uno de los problemas a los que se enfrenta la mayoría de la población es el navegar durante la semana con el objetivo de que lleguen los días de descanso, sin haber disfrutado de los cinco anteriores. Esto se puede conseguir creando eventos durante la semana de los que tengamos ganas. Una cena con amigos, ir al cine, tomarse un café o ver un capítulo semanal de tu serie favorita pueden ser cosas muy simples que harán tu día más fácil.

5. Una ducha caliente antes de dormir.

Este hábito ayudará a lidiar con la ansiedad por las noches, relajando nuestro ritmo cardiaco y aportando una sensación de bienestar. Lo podrás acompañar con tu rutina facial y te ayudará a conectar un poquito más contigo mismo después de un largo día.

6. Ocuparse para no preocuparse.

Si estás viviendo unos momentos de estrés en tu vida, es buena idea tener unas actividades que te ayuden a desconectar. Eso no significa que te atiborres de cosas que hacer, sino claves a las que sabes que puedes recurrir si buscas desconexión. Una clase de cerámica, pintar en lienzo aunque no tengas ni idea, hacer collages o cualquier otra manualidad son las opciones perfectas para desconectar y convertirlo en algo “mecánico” pero que requiera de tu creatividad y atención.

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