
Después de una ruptura a nivel nacional, declaraciones en platós, y exclusivas, Tamara e Íñigo atraviesan el mejor momento de su relación. La reconciliación ha sido casi más comentada que la infidelidad, y los planes de boda siguen en marcha y se darán el ‘sí, quiero’ el próximo 8 de julio. El sitio elegido es el Palacio del Rincón, herencia del padre de ella, y Tamara ha aprovechado un a entrevista con la revista de ‘Diez Minutos’ para hablar sobre los preparativos y el futuro que se le viene a la pareja después del enlace.
En dicho artículo, la Marquesa de Griñón afirma estar “nerviosa” y “estresada” por la cercanía de la fecha. Sobre su pareja, afirmó que estaba muy involucrado en la organización de la boda: “Íñigo está muy involucrado y me quiere sacar cómo va a ser el vestido de novia, que todavía no sé si llevaré uno o dos”, afirmó. La reconciliación con él trajo desconfianza en la relación: “Mi madre se quedó muy sorprendida, y también mis amigos. Me decía que tenía que darles más tiempo porque ellos solo veían la parte negativa de la relación. Íñigo ha hecho sacrificios, ahora ya no trabaja en la noche”.
Cuando fue preguntada acerca de la idea de convertirse en madre, Tamara tiene claro lo que quiere. “No me queda más remedio que quedarme embarazada pronto”, afirmó la marquesa. Aunque ahora mismo la pareja no esté esperando a un nuevo integrante, como se especulaba, sí se puede afirmar la posibilidad de que esto ocurra poco tiempo después del enlace.