
El pasado 3 de abril se conocía la noticia de que la artista colombiana Shakira había abandonado definitivamente su casa de Barcelona después de diez años. Fue vista con sus hijos en el control de seguridad de El Prat, donde dedicó un beso de despedida a la prensa española. Esta salida del país se adelantaba a antes de la finalización del curso escolar por muchas razones, entre ellas la carta firmada por su exsuegro Joan Piqué notificándole que tenía que abandonar la mansión familiar en Esplugues de Llobregat antes de finalizar el mes.
La fecha de salida también se apresuró por el estado de salud de su padre, William Mebarack, que se encontraba ingresado en el Teknon-Quirón de Barcelona desde las pasadas navidades. Los médicos informaron a Shakira que no se podría llevar a cabo una operación esencial para la recuperación del paciente por falta de medios, los cuales sí había en distintos hospitales estadounidenses. Lo último que se ha conocido de esta apresurada marcha fue la manera de comunicárselo a Piqué, sin abogados de por medio.
La revista ‘Vanitatis’ asegura que la conversación no fue nada agradable. El exfutbolista no entendió la repentina marcha de su expareja. “Tiene ella un disgusto porque esa última conversación no fue tan amigable como ella esperaba”, afirma el medio. Lo último que se sabe de la situación de Shakira en Miami es que sus hijos deberían de comenzar en el nuevo colegio el próximo 11 de abril, después de las vacaciones de pascua.