
Casi desde un principio se supo que la duquesa de Sussex no acudiría a la coronación de su suegro. Aunque hasta ahora no se ha dado ninguna explicación oficial acerca de su ausencia, el consenso general es que se trató de una decisión tomada por la duquesa con el beneplácito implícito del palacio de Buckingham.
Ambas partes eran conscientes de que la presencia de Meghan causaría un gran revuelo y muy probablemente distraería la atención del verdadero motivo de la jornada. En esa misma línea, la antigua actriz optó por quedarse en casa el sábado porque sabía que los paparazzi estarían alerta y esperando para descubrir qué hacía ella mientras su esposo asistía junto al resto de su familia al servicio religioso en la abadía de Westminster. Ese mismo día cumplía años además su hijo Archie, y se cree que organizó una fiesta muy íntima para celebrarlo a la que su esposo llegó a tiempo tras abandonar Reino Unido nada más concluir la coronación.
Sin embargo, el domingo por la mañana decidió salir a dar un paseo de 40 minutos cerca de su mansión de Montecito acompañada de dos de sus amigos más cercanos, Markus Anderson y Heather Dorak. Meghan iba ataviada con ropa deportiva, y se puso también un gorro y unas gafas de sol para tratar de pasar desapercibida, aunque no lo consiguió. Por otra parte, en las imágenes que se tomaron de ella aparece sonriente y relajada, y sin rastro de que la tensión de los últimos días le haya pasado factura.
La Policía Metropolitana de Londres ha confirmado que a lo largo del fin de semana festivo se han llevado a cabo 52 detenciones por diversos motivos, y que todos los arrestados permanecen bajo custodia. El sábado decenas de personas fueron detenidas durante la coronación del nuevo monarca en las inmediaciones de la abadía de Westminster, incluido Graham Smith, el líder de un destacado grupo antimonárquico llamado Republic.
Cientos de manifestantes se habían congregado en el centro de Londres a pesar de la lluvia para protestar con cánticos que incluían "abajo la Corona", "no hables con la policía" y "consigue un trabajo de verdad". Esta noticia no ha gustado nada a los grupos de defensa de los derechos humanos, que han calificado de alarmante lo ocurrido en la plaza de Trafalgar.
"Los informes sobre personas detenidas por protestar pacíficamente contra la coronación son increíblemente alarmantes", afirmó la directora de Human Rights Watch en Reino Unido, Yasmine Ahmed.
Graham Smith sostiene que los agentes estaban decididos a detenerles desde el primer momento a pesar de que él llevaba cuatro meses hablando con el Met acerca de los planes de su organización para que estuvieran al corriente de lo que planeaban hacer y en ningún momento recibió una respuesta que indicara algún tipo de preocupación por parte de las autoridades.
Él asegura que pasó 16 horas detenidos tras ser interceptado por policías que sospechaban -basándose supuestamente en información de sus fuentes- que tanto él como otros miembros del grupo portaban dispositivos para atarse a elementos como barandillas, lo cual sí habría constituido un delito según una serie de cambios legales aprobados la semana pasada.
Desde la policía metropolitana aseguran que se actuó de forma proporcional a la ley en todo momento. Además, se ha recalcado que los agentes tienen la obligación de intervenir "cuando la protesta se convierte en delictiva y puede causar graves trastornos".
"Esto depende del contexto. La Coronación es un acontecimiento único en una generación y esa es una consideración clave en nuestra evaluación", ha matizado la comandante Karen Findlay, que dirigió la operación del día de la coronación.