Madrid (AFP) –
El domingo, en la derrota del Real Madrid en el campo del Valencia, Vinicius se quejó de haber sido llamado "mono", tal como reflejó el acta del encuentro, en la que el árbitro afirmó que "un espectador" se dirigió a Vinicius "gritándole mono, mono", como muestran las imágenes de televisión. El futbolista reaccionó en sus redes sociales afirmando que "no era la primera vez, ni la segunda, ni la tercera. El racismo es normal en LaLiga. La competición piensa que es normal, lo mismo la Federación y los rivales lo alientan".
El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, pidió "reconocer" que en España hay "un problema de racismo" en el fútbol, tras los insultos recibidos por Vinicius el domingo en Valencia. "Tenemos un problema, lo primero es reconocer que tenemos un problema de comportamiento, de educación, de racismo", dijo Rubiales en una declaración institucional este lunes en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, sede de la federación, cerca de Madrid.
El presidente de la RFEF consideró que "mientras haya un solo aficionado, un solo indeseable o grupo de indeseables, que insulte por condición sexual, por color de piel o credo, tenemos un grave problema". Un problema "que mancha a todo un equipo, a una afición, a un club, a un país y somos un país acogedor", aseguró Rubiales, que consideró que "este es un asunto que ha adquirido una dimensión más allá del fútbol". "Vinicius y cualquier futbolista, hombre o mujer, que sufra un insulto, en este caso por racismo, pero también por orientación sexual o credo, tiene mi apoyo y de la RFEF", dijo Rubiales. "Estamos aquí para apoyarles y ayudarles y para pedirles a ellos que nos ayuden a mejorar", añadió el presidente de la RFEF, quien aseguró que "el comité (de competición) actuará, y estoy convencido de que deberá sancionar". La RFEF animó a la Comisión Antiviolencia y al Comité de Competición (los órganos con competencias sancionadoras) a "tomar cartas en el asunto incluso con cierres de gradas cada vez que esto suceda y de estadios cuando sea por reincidencia".
El futbolista recibió apoyos desde todos los ámbitos, incluido el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ednaldo Rodrigues, que se preguntó "¿Hasta cuándo la humanidad seguirá siendo espectadora y cómplice de crueles actos de racismo? ¿Cuánto tiempo necesitaremos recordar que es un crimen? ¿Cuánto tiempo tendremos que luchar por actitudes concretas y efectivas dentro y fuera de las canchas?".
Rubiales quiso mandar este lunes un mensaje a su homólogo brasileño afirmando que "pocos países habrá en el mundo como España que admiren y respeten el fútbol brasileño". "Le quiero pedir al presidente de la confederación que venga a la casa de la RFEF, que se siente, que participe, que vea lo que esta federación hace al respecto de esta situación", afirmó Rubiales.
El presidente de la RFEF insistió en que lo ocurrido con Vinicius "requiere una respuesta firme de la federación, de todos", por lo que pidió a los clubes "no dilaten injustificadamente los procedimientos". "Si hay sanción, que el propio club tiene que asumir, que no lo dilate con procedimientos demorados en el tiempo", afirmó Rubiales. "Juntos lo vamos a solucionar, con responsabilidad, con tolerancia cero, con trabajo conjunto y repito el cariño y el respeto no solo por el fútbol brasileño, sino por el fútbol", concluyó Rubiales.
"Eso no es fútbol. Es LaLiga", en referencia al lema promocional del campeonato español", continuó. Vinicius, que en enero tuvo que ver como unos aficionados del Atlético de Madrid colgaban una efigie suya de un puente, pidió "acción y castigo". Sus palabras provocaron la reacción del presidente de LaLiga, Javier Tebas, criticando el ataque del jugador al campeonato español.
"Antes de insultar e injuriar a LaLiga, es necesario que te informes adecuadamente", escribió Tebas en sus redes sociales, aludiendo al reparto de competencias a la hora de poder sancionar. Antes, el campeonato español había emitido un comunicado tras el encuentro condenando lo ocurrido y afirmando que investigaría los sucesos y "en caso de detectar algún delito de odio, LaLiga procedería a tomar las acciones legales oportunas".
En el mismo comunicado, LaLiga recordaba haber presentado nueve denuncias por insultos al jugador en las dos últimas temporadas ante el "Comité de Competición de la RFEF, Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, la Fiscalía de Odio y los Juzgados" ordinarios. El 28 de febrero, la Comisión contra la Violencia multó con 4.000 euros (4.256 dólares) y prohibición de entrada a estadios durante un año a un aficionado del Mallorca que había insultado al brasileño. También el Valladolid suspendió a una decena de sus abonados por los insultos a Vinicius en el partido del 30 de diciembre pasado contra el Real Madrid.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, también mostró su solidaridad con Vinicius "no hay lugar para el racismo en el fútbol ni en la sociedad". "Los acontecimientos ocurridos durante el partido entre el Valencia y el Real Madrid demuestran lo crucial de esta lucha", añadió Infantino en un comunicado.