
El mal de ojo es una creencia supersticiosa extendida en muchas civilizaciones, según la cual, una persona tiene la capacidad de producirte daño, desgracias, enfermedades o incluso la muerte, después de mirarte.
Dicho más comúnmente, es una descarga de energía negativa que tiene efectos nefastos sobre la vida de la persona que lo tiene. La comunidad científica tacha al mal de ojo como una “patraña”, aunque hay casos documentados que estudian el poder de las energía negativas en nuestra vida.
Está causado por envidias, malos deseos y energías dañinas de otra persona sobre ti. Generalmente la mayoría de las veces son intencionales, con deseo de perjudicar a la persona, pero también se piensa que algunas personas pueden producirlo sin querer, simplemente porque tienen mucha fuerza en su mirada. Las personas con ojos claros poseen una mayor capacidad de lanzar el mal de ojo. Si encuentras personas así, lo mejor es alejarte de ellas, ya que no están atrayendo nada bueno a tu vida
Las personas más susceptibles de tener mal de ojo son los bebés. Por eso, en muchas culturas se les protege con una pulsera de ojo turco, un ojo de venado o una mano negra.

Se dice que el mal de ojo afecta a las personas adultas de una forma distinta que a los niños. En los niños suele afectar más a nivel físico, y a los adultos a nivel psicológico.
- Trastornos en el sistema digestivo: El afectado puede perder las ganas de comer, tener diarrea, vómitos continuos…
- Cambios de humor frecuentes: Puede pasar de estar feliz a sentirse melancólico y sentir que su vida no tiene sentido.
- Alteraciones del sueño: La persona afectada por el mal de ojo puede tener afectada la capacidad de relajación.
- Problemas de piel: Pueden presentar alergia o brotes en diferentes partes de la piel.
- Problemas psicológicos: nerviosismo, miedo intenso, vértigos, fallos en la vista o depresión.
- Cansancio: Puedes sentirte muy pesado y cansado todo el día. Sin ganas de realizar ninguna actividad.
Para saber si estás bajos los efectos de un mal de ojo, llena dos vasos. Uno de agua y otro de aceite. Corta un mechón de tu pelo e introdúcelo en el vaso del aceite y después deja caer unas gotas en el vaso de agua. Repite la acción tres veces. Después coloca el vaso de agua encima de una vela. Si el aceite se esparce es que tienes mal de ojo.

- El miedo: las energías negativas se alimentan de él. Debemos vencerlo y evitar pensar que cualquier persona que nos mira quiere hacernos daño, ya que así atraemos las malas energías de manera inconsciente.
- Reiki, yoga o meditación: Estas disciplinas nos ayudan a equilibrar nuestra energía y nos favorecen la atracción de energía positiva. La mente puede ser muy poderosa.
- Amuletos: Puedes utilizar cintas rojas en tus muñecas, lavanda, ajo, ojos de turco…

Antes de nada debemos de asegurarnos si realmente tenemos mal de ojo ya que algunos síntomas son comunes a los de algunas enfermedades.Existen multitud de rituales y amuletos. También hay videntes especializadas en este tipo de mal.
Lo mejor que podemos hacer es confiar en nuestra fuerza personal y en nuestra capacidad de contrarrestar cualquier energía negativa. Debemos rodearnos de personas que transmitan energía positiva.
- Vaso de agua: Pon un vaso de agua debajo de tu cama y cambia el agua todas las noches. (Eso hará que absorba la energía negativa evitando que seas tú el afectado)
- Manzana: Coloca un par de manzanas en la entrada de tu casa, así evitarás que entre toda la mala energía.
- Árbol de chile: las tradiciones latinoamericanas hablan que para sanarte del mal de ojo debes plantar un árbol de chile en la entrada de tu casa. Debes hacerlo tú mismo sin que nadie más te ayude.
- Baño con hojas de ruda: La ruda tiene muchas propiedades curativas. Debes darte un baño con calma con esta planta y música relajada. El mejor día para realizarlo es el martes.
- Sal: Coloca una pizca de sal en la palma de tu mano y cerrándola formando un puño, muévela alrededor de tu cabeza tres veces en sentido del reloj y otras tres veces en sentido contrario. Después disuelve esa sal metiendo tu mano en un recipiente o vaso con agua. El mal de ojo se disolverá como la sal.
- Huevo: Pasa un huevo (preferentemente de cáscara marrón) por todo tu cuerpo. Es más efectivo si le pides a alguien que lo haga por ti, ya que así alcanzarás todos los lugares de tu cuerpo. Cuando acabes, rompe el huevo y disuelve la clara y la yema en un vaso de agua con sal disuelta.