
Roma es una de las ciudades que es necesario visitar en al menos una vez en la vida, pero que si lo haces tendrás probabilidades muy altas de acabar volviendo. Es un viaje completamente lleno de historia, que te trasladará a épocas tan antiguas y famosas como el Imperio Romano, pero también podrás ver el día a día y la realidad de uno de los países más visitados del mundo. Con este itinerario de 3 días conseguirás ver los principales puntos de la ciudad y hará que te den ganas de conocer más.
Empieza el primer día andando por las calles romanas bien pronto por la mañana y trasládate hasta la Fontana di Trevi. Cuanto antes llegues, tendrás mayores posibilidades de verla con menos turistas. Por si acaso, tira una moneda de espaldas a la fuente, para “volver a Roma”. La siguiente parada nos acercará a los monumentos de la Antigua Roma, y es el Monumento a Vittorio Emanuale II. Las dimensiones de esta plaza asombran mucho, sobre todo por el blanco pulido del edificio. La estatua levantada en el centro también es más grande de lo que esperas: solo el bigote que se le pone al rey mide un metro de largo y dentro del caballo se llegó a celebrar una cena de 12 personas.
Ahora estarás más cerca de la antigua Roma. Todos muy cercanos en espacio, encontrarás el Palatino, el Foro Romano y el Coliseo. Se recomiendan comprar visitas guiadas con anticipación al viaje para visitar este último, que suele impresionar muy a todos sus visitantes. Cuando termines la visita de esta maravilla del mundo, será la hora de comer. Algunos sitios recomendados estarán muy cerca, como por ejemplo la Taverna dei Fiori Imperiali. El menú de pizza y pasta que tendrás en tu estancia no te decepcionará. Por la tarde será el momento de visitar algunas de las numerosas iglesias de Roma. La Basílica de San Giovanni in Laterano (catedral de Roma) y la iglesia de Santa Maria Maggiore son visitas obligadas en Roma y su entrada es gratuita. La Escalera Santa está muy cerca de la primera y son las escaleras que los creyentes creen que subió Jesucristo para ser juzgado, la visita también es importante y así acabar el día.
Visitar el Vaticano es posiblemente lo más importante que hacer cuando vas a Roma. Este microestado independiente te ocupará toda la mañana. Reservar una visita guiada puede hacer que te saltes la cola interminable para acceder, además de poder conocer este monumento y la institución desde dentro. Encontrarás muchas opciones de tour que te lleven a los museos del Vaticano, la Capilla Sixtina y la Basílica de San Pedro, con opción de recogida en tu hotel. Las dimensiones sobrecogedoras de la basílica la convierten en una de las iglesias más espectaculares del mundo.
Después, llegará la hora de comer. Buenos restaurantes cerca del Vaticano son el Da Romolo o el Restaurante Papa Rex. Después visitarás el castillo de Sant’Angelo, que cuenta con 2000 años de historia. Lo mejor son las vistas que tendrás desde las terrazas con la visita. Para terminar el día, pasea por el barrio de Trastevère, con mucho ambiente y buenos restaurantes para cenar. La basílica de Santa María de Trastevere estará cerca y es necesario que pruebes los mejores helados de la ciudad en Fior di Luna.
Tu último día comienza en la plaza Campo de Fiori para descubrir productos locales en el mercado de alimentos. Cerca encontrarás la Plaza Navona, una de las más famosas de la ciudad. Sus tres fuentes son lo más bonito. Lo siguiente será visitar el Panteon, del año 126 d.C. Al salir, el Obelisco del Elefante de Bernini y el Templo de Adriano serán tus próximas paradas. Continua tu itinerario hacia Plaza España y si tienes tiempo antes de comer sube su escalinata para observar la ciudad de Roma.
Después de comer, coge el metro en la parada de Flaminio para ir a Circo Massimo. Aquí es donde se hacían las carreras de caballos en la Antigua Roma, y gracias al alquiler de gafas de realidad virtual podrás ver cómo era antes. Para acabar el día, no se nos ocurre mejor sitio que la Plaza del Priorato de los Caballeros de Malta, donde tendrás una vista espectacular. Si te sobra tiempo, también deberías visitar en este día la Piazza del Popolo, donde encontrarás dos iglesias de fachada idéntica, que son la de Santa Maria en Montesanto y Santa Maria dei Miracoli. Así terminaría tu viaje a la capital del antiguo imperio y una de las ciudades con más historia y variedad gastronómica del mundo.