
Muchos son los viajeros que prefieren ver lugares menos convencionales y masificados. Lugares que le aporten experiencias y, sobre todo, vistas poco usuales en sus lugares de residencia. Estos sitios suelen ser poco conocidos por los turistas, pero sí son especialmente anecdóticos. Si quieres darle un toque diferente a tu próximo viaje, aquí tienes sitios que tienes que visitar sí o sí que son considerados como “raros” por muchos expertos.

La primera de la lista posiblemente sea la más conocida para el público español. Esta localidad andaluza es más que conocida por su historia, pero sobre todo por su ubicación en el borde de un vertiginoso desfiladero que parte a la ciudad en dos. Los edificios hacen equilibrios por los bordes, con una gran oferta hotelera y de restauración. Cruzar el Puente Nuevo y mirar al río es obligatorio para ver la magnitud de este elemento rocoso.

Este bosque se caracteriza por estar formado por pinos con una inusual curvatura en su base. La razón de su curvatura todavía no ha sido descubierta, pero convierte a este bosque en un espacio perfecto para pasar un día en la naturaleza si te encuentras visitando este país europeo.

Posiblemente, una de las mejores piscinas naturales de estas características, se encuentra cerca del aeropuerto de Reykjavik y es considerado un santuario natural gracias a las propiedades y beneficios que tiene bañarse en su agua. Invita a sus visitantes a descansar y sumergirse en esa cantidad de minerales y, si tienes suerte, podrás ver auroras boreales.

Solo podrán los más afortunados ver este fenómeno glaciar. Un salto de agua que fluye de dentro del glaciar Taylor, situado en la Antártida Oriental. Su color, que hace parecer como si hubiese habido una matanza, se debe a la oxidación que sufre el agua salada rica en hielo cuando llega a la superficie.

Está considerado como uno de los lugares más curiosos para visitar de este país oriental. Esta zona se caracteriza por contar con cientos de ciervos salvajes, considerados sagrados, que corren con total libertad por los parques. También se pueden comprar alimentos para ciervos para atraerlos y poder verlos más de cerca.

Todo este país de Oceanía es perfecto para los amantes de la naturaleza que buscan ver cosas poco comunes. Una de ellas son estas cuevas, abandonadas durante muchos años. Dentro podrás ver unas cuevas iluminadas por unos gusanos brillantes con un color azulados. Podrás hacer una pequeña expedición espeleológica o verlo desde un paseo en barca a lo largo del río subterráneo.

Descubierta en 1971, esta cueva de gas natural se halló por error por parte de unos geólogos soviéticos que pensaron que al prenderla fuego evitarían escape de gases naturales peligrosos por su cráter. Hoy en día esta cueva sigue ardiendo y se puede ver por una grita tan grande como un campo de fútbol, a plena vista del visitante.

Posiblemente, uno de los lagos menos aptos para el baño que existen en el mundo. Los animales que mueren en él acaban convertidos en estatuas tras un proceso de calcificación gracias a la alta cantidad en sus aguas de bicarbonato de sodio. Este elemento también tiñe de rojo sus aguas, sobre todo en verano, que es la mejor época para visitarlo.

Uno de los lugares más espectaculares del mundo, que se encuentra en un desierto de sala, rodeado de volcanes, islas y géiseres. Lo más curioso es el espejismo que se forma en el desierto, dando pie a una de las imágenes más bonitas que podrás observar en el continente.

Los volcanes de por sí ya son formaciones geológicas muy impresionantes para el ojo humano. Este situado en Indonesia es particular por el color de su lava, que es azul. Está activo, pero sin peligrosidad para la población. Las excursiones para verlo se suelen hacer de madrugada , ya que, su color es más fácil de apreciar por la noche.