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¿Quién fue J. Robert Oppenheimer, el inventor de la bomba atómica?

Julius Robert Oppenheimer, fue un físico teórico estadounidense de origen judío y profesor de física en la Universidad de California en Berkeley. Es una de las personas a menudo nombradas como “padre de la bomba atómica” debido a su destacada participación en el Proyecto Manhattan, el proyecto que consiguió desarrollar las primeras armas nucleares de la historia, durante la Segunda Guerra Mundial. La primera bomba nuclear fue detonada el 16 de julio de 1945 en la Prueba Trinity, en Nuevo México, Estados Unidos.

Oppenheimer declararía más tarde que le vinieron a la mente las palabras del Bhagavad-gītā: «Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos». Oppenheimer siempre expresó su pesar por el fallecimiento de víctimas inocentes cuando las bombas nucleares fueron lanzadas contra los japoneses en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.

Los nuevos descubrimientos científicos pueden despertar la curiosidad, explicar lo desconocido e incluso mejorar el mundo, pero ¿qué ocurre cuando un científico llega a arrepentirse de los conocimientos que ha liberado?

¿Se arrepintió realmente el legendario físico de su creación nuclear? La verdad es tan complicada como la ciencia que hay detrás de la bomba. He aquí cómo Oppenheimer creó (y cuestionó) la bomba atómica.

El Proyecto Manhattan

Después de que Estados Unidos se uniera a los Aliados en 1941, se pidió a Oppenheimer que participara en el proyecto secreto Manhattan, cuyo objetivo era desarrollar un arma atómica. Mientras se esforzaba por averiguar qué tendría que ocurrir para desencadenar y mantener el tipo de reacción en cadena de neutrones necesaria para crear una explosión nuclear, los superiores de Oppenheimer quedaron impresionados por sus amplios conocimientos, su ambición y su capacidad para trabajar con otros científicos e inspirarlos. En 1942, el Ejército de Estados Unidos llamó a Oppenheimer para que dirigiera el laboratorio secreto donde se probaría la bomba.

Los Álamos y la prueba Trinity

Mientras los oficiales del Ejército buscaban lugares apropiados para dicho laboratorio, Oppenheimer, que amaba el suroeste americano y poseía un rancho en Nuevo México, sugirió el emplazamiento de Los Alamos Ranch School, un colegio privado para chicos cerca de Santa Fe. Pronto supervisó a cientos, luego miles, de trabajadores en lo que se conoció como el Laboratorio de Los Álamos.

Oppenheimer no se limitó a reunir a un grupo de las mentes científicas más brillantes de su época: las inspiró, las animó, las organizó y las empujó a rendir. "Estaba intelectual e incluso físicamente presente en cada paso decisivo", recordaría más tarde el físico Victor Weisskopf. Esa presencia dio lugar a "una atmósfera única de entusiasmo y desafío" y a una reacción en cadena de descubrimientos científicos que produjo la primera arma nuclear del mundo.

El 16 de julio de 1945, Oppenheimer y otros se reunieron en la zona de pruebas de Trinity, al sur de Los Álamos, para el primer intento de explosión nuclear del mundo. Fue un momento tenso: los científicos sabían que la bomba que habían apodado "Gadget" marcaría el futuro del mundo. Pero también creían que podría poner fin a la Segunda Guerra Mundial. Aunque la guerra en Europa había terminado, los oficiales estadounidenses temían que la fase más sangrienta de la guerra estuviera todavía por delante: los ataques contra Japón. La esperanza era que la nación pudiera forzar a Japón a rendirse amenazando con utilizar la nueva arma.

El bombardeo de Japón y las secuelas morales

El 6 y el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki dos de las bombas que Oppenheimer había ayudado a desarrollar. Se cree que un mínimo de 110 000 personas murió en las explosiones, que arrasaron ambas ciudades a una escala de devastación nunca vista antes ni después.

Pero aunque estaban emocionados por su logro, los científicos estaban horrorizados por la pérdida de vidas civiles en el ataque, y les preocupaba que el futuro de las armas fomentara futuras guerras en lugar de disuadirlas. Unas semanas después del bombardeo, Oppenheimer escribió una carta al secretario de Guerra advirtiéndole de que "la seguridad de esta nación... no puede basarse total ni principalmente en sus proezas científicas o técnicas. Sólo puede basarse en hacer imposibles futuras guerras".

Pero Oppenheimer también defendió el Proyecto Manhattan y la bomba que se le había encargado construir, argumentando que había sido necesario para comprender plenamente las posibilidades de la ciencia nuclear. No obstante, Oppenheimer pasó gran parte de su vida después de la guerra presionando a favor de la disuasión nuclear, oponiéndose abiertamente a los intentos de Estados Unidos de desarrollar una bomba de hidrógeno más potente después de que la U.R.S.S. avanzara con su propia bomba. En su lugar, dijo Oppenheimer, EE. UU. debería considerar el uso de armas nucleares sólo tácticamente y buscar otros usos de la tecnología nuclear, como la generación de energía.

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