
La Niña es un fenómeno climático que se caracteriza por temperaturas superficiales del mar (TSM) más frías que el promedio en el Océano Pacífico tropical central y oriental, es la fase opuesta del ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENOS representando la fase más cálida.
Los eventos de La Niña generalmente ocurren de manera irregular cada dos a siete años y pueden durar desde varios meses hasta más de un año.
Durante La Niña, los vientos alisios habituales que soplan de este a oeste a través del Océano Pacífico tropical se fortalecen, provocando un aumento del surgimiento de aguas oceánicas frías a lo largo de la costa de América del Sur, esto da como resultado un enfriamiento de las aguas superficiales en el Pacífico oriental, lo que tiene un impacto significativo en los patrones climáticos globales.
Los efectos de La Niña son diversos y pueden variar dependiendo de factores como la fuerza y la duración del evento. Algunas características comunes asociadas con La Niña incluyen:
Cambios en los patrones de lluvia: La Niña tiende a traer más lluvia al Pacífico occidental, incluidas partes del sudeste de Asia y Australia. Por el contrario, a menudo conduce a una reducción de las precipitaciones en el Pacífico central y oriental, incluido el oeste de América del Sur.
Actividad de huracanes intensificada: La Niña puede contribuir a temporadas de huracanes más activas en el Océano Atlántico, mientras que ocurre lo contrario en el Océano Pacífico con una disminución del número de ciclones tropicales.
Temperaturas más frías: los eventos de La Niña pueden resultar en temperaturas más frías en partes de América del Norte, particularmente en las regiones norte y oeste.
Afloramiento mejorado: El fortalecimiento de los vientos alisios durante La Niña intensifica el afloramiento de aguas ricas en nutrientes a lo largo de la costa occidental de América del Sur, promoviendo el crecimiento de organismos marinos e impulsando la pesca.
Es importante señalar que, si bien La Niña tiene distintos impactos globales, sus efectos pueden ser modulados o enmascarados por otros patrones climáticos y variaciones regionales. Por lo tanto, las consecuencias específicas de La Niña pueden variar de un evento a otro ya través de diferentes regiones geográficas.