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A QUIÉN SE PARECERÁ NUESTRO BB: Herencia genética

Cuando nos enteramos que un bebé está en camino empezamos a preguntarnos qué rasgos heredará de nosotros.

Los genes y los cromosomas
Cada uno de nosotros cuenta con una secuencia de información química que determina el aspecto de nuestro cuerpo y la manera en que funciona. Esta secuencia se encuentra en las largas moléculas con forma de espiral, denominadas ADN (ácido desoxirribonucleico), que se encuentran dentro de cada célula. El ADN transporta los códigos de información genética y está formado por subunidades enlazadas denominadas nucleótidos. Cada núcleo contiene una molécula de fosfato, una molécula de azúcar (desoxirribosa), y una de las cuatro moléculas "de codificación" (adenina, guanina, citosina o timidina). La secuencia de estas cuatro bases determina código genético.

¿Te gustaría saber de qué depende su aspecto físico y su personalidad?

Desde que vemos la primera ecografía de nuestro hijo, empezamos a preguntarnos si se parecerá a nosotros. ¿Tendrá la nariz de papá y esa es la frente de mamá? Lo cierto es que durante el embarazo es imposible saberlo.

Proyectamos muchos deseos sobre el bebé antes de nacer. Independientemente de lo mucho que nos rompamos la cabeza, nadie puede prever cómo será su hijo, ni físicamente ni su personalidad.

Aunque hay niños que parecen calcos de sus progenitores, la realidad es que cada uno de los rasgos de una persona está definido por los genes que se heredan en un 50% del padre y la madre. Lo que ocurre es que unos prevalecen más que otros. Son los misterios de la herencia genética.

El aspecto físico no se puede planificar

La teoría parece bastante sencilla: un óvulo y un espermatozoide se juntan, las células se dividen y se multiplican formando un pequeño ser humano. Pero cuando el óvulo y el espermatozoide se encuentran, entran en juego 30.000 genes de cada uno de los progenitores, agrupados en 46 cromosomas. Y el número de combinaciones que pueden darse es infinito. Si un niño hereda los ojos azules de la madre o los marrones del padre o la tendencia a la obesidad, no depende de un solo gen sino de la combinación de muchas secciones de genes.

Además, en cada fusión entre un óvulo y un espermatozoide, los genes se mezclan de una manera diferente. Por eso, no puede haber dos personas genéticamente idénticas, a no ser que fueran gemelos monocigóticos.

Existen genes dominantes pero no definitivos. Por ejemplo, si el padre tiene ojos marrones y la madres los tiene azules, el niño tiene una probabilidad mucho más alta de que los suyos sean marrones puesto que el gen dominante para el color de ojos es el marrón.

Hay genes recesivos que se transmiten de generación en generación sin manifestarse y que aparece de repente, al coincidir con otro gen recesivo. La herencia puede venir de muy lejos, puede incluso que no la recordamos, y explica que por qué de repente en una familia nace un niño pelirrojo, seguro que echando la vista atrás aparezcan parientas con este tono de pelo en las dos familias.

No obstante, la herencia genética no siempre es tan simple, pues los últimos estudios han demostrado que el color de los ojos depende en realidad de varios genes, lo que explica también los casos (pocos, pero los hay) de hijos con ojos pardos de padres con ojos azules.

Sin embargo algunos rasgos físicos (como la altura), los rasgos psicológicos y las enfermedades no dependen solo de los genes, ya que están condicionados por la influencia del medio ambiente, la alimentación y el deporte.

Podés aprender más sobre el Sistema Celular y ADN descargando nuestra App de Ciencias.

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